
La Cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas ha vuelto a mostrar dos realidades que avanzan en paralelo: la presión de la delegación marroquí sobre las voces saharauis que intervienen ante la ONU y, al mismo tiempo, la persistencia de numerosos apoyos internacionales al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y al carácter inconcluso de la descolonización del Sáhara Occidental.
Durante varios días, la cuestión saharaui ha ocupado una parte relevante de los trabajos de la Comisión Política Especial y de Descolonización. Por la sala han pasado representantes políticos, activistas, periodistas, asociaciones de solidaridad y delegaciones de distintos países. Y, junto al contenido de esas intervenciones, ha llamado la atención el clima que se ha vivido durante algunas de ellas.
Varios peticionarios saharauis han denunciado interrupciones reiteradas por parte de la delegación marroquí, especialmente cuando se hacía referencia a la ocupación del territorio, a las violaciones de derechos humanos o a la explotación de los recursos naturales. Ahmed Ettanji, presidente de Équipe Média, ha señalado que algunos participantes llegaron a perder una parte importante de sus tres minutos de intervención por cuestiones de orden planteadas repetidamente desde la representación marroquí.
La situación llevó a 27 peticionarios a presentar una queja formal ante la Mesa de la Cuarta Comisión. En ella denuncian el uso reiterado de interrupciones, interjecciones y cuestiones de procedimiento que, según sostienen, dificultaron el desarrollo normal de sus intervenciones. Los firmantes han pedido que la protesta quede recogida en el informe final de la Comisión y que se garantice el derecho de los peticionarios a intervenir sin interferencias.
Pero mientras se producía esta batalla sobre las palabras y sobre la forma de describir el territorio, las intervenciones de varios Estados seguían situando el Sáhara Occidental dentro del marco de la descolonización y de la autodeterminación. Tanzania ha declarado que el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación es “innegociable” y ha recordado que generaciones enteras continúan esperando la celebración de una consulta libre y justa sobre su futuro.
Namibia ha insistido en que el Sáhara Occidental continúa siendo un caso de descolonización no resuelto y ha denunciado la explotación de tierras y recursos sin el consentimiento del pueblo saharaui. Etiopía ha recordado la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975 y ha vuelto a vincular la cuestión al derecho de autodeterminación. Irán ha subrayado que el pueblo saharaui debe participar de manera significativa en cualquier proceso facilitado por Naciones Unidas, mientras China ha definido el Sáhara Occidental como una cuestión heredada del colonialismo que debe resolverse dentro del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU.
A estos pronunciamientos se suman otros expresados durante los debates por Sudáfrica, Cuba, Zimbabue, Angola, México y Rusia. Con matices distintos, varias de estas delegaciones han reclamado que cualquier solución definitiva respete el principio de autodeterminación y han recordado la responsabilidad de Naciones Unidas en un territorio que continúa incluido en su agenda de descolonización.
También desde la sociedad civil europea han llegado apoyos explícitos. Representantes italianos de redes municipales, organizaciones solidarias y estructuras vinculadas a la EUCOCO han defendido ante la Cuarta Comisión el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro y han reiterado su respaldo a la causa saharaui.
Todo ello ocurre cuando faltan pocas semanas para que el Consejo de Seguridad vuelva a pronunciarse sobre la MINURSO y sobre el marco político para el Sáhara Occidental. Es precisamente esa proximidad la que ayuda a entender la intensidad de la batalla diplomática que se está librando en Nueva York: Marruecos intenta consolidar la autonomía como referencia central del proceso, mientras el Frente POLISARIO y numerosos Estados siguen insistiendo en que ninguna fórmula puede sustituir el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.
La Cuarta Comisión no resuelve el conflicto ni decide el contenido de la próxima resolución del Consejo de Seguridad. Pero sí recuerda algo que resulta incómodo para quienes presentan el desenlace como cerrado: el Sáhara Occidental sigue estando ante Naciones Unidas como una cuestión de descolonización, y la autodeterminación continúa apareciendo una y otra vez en las intervenciones de Estados, organizaciones y peticionarios.
Por eso lo ocurrido estos días en Nueva York no puede reducirse a una sucesión de discursos. Las interrupciones, la queja formal de los 27 peticionarios y los apoyos reiterados a la autodeterminación forman parte de una misma disputa política: quién puede hablar sobre el Sáhara Occidental, con qué términos y, sobre todo, quién debe tener la última palabra sobre su futuro.
NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Fuentes: Intervenciones y documentación de la Cuarta Comisión de la Asamblea General.
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