Hoy, 17 de abril de 2026, la actualidad del Sáhara Occidental deja una sensación clara: nada cambia… pero todo sigue avanzando. Entre bloqueos políticos en España, discursos que se reinterpretan a nivel internacional y una realidad que continúa sobre el terreno, el conflicto se mueve sin resolverse.

En España, la cuestión saharaui vuelve a tensarse. A la exclusión de los procesos recientes de regularización se suma el bloqueo de la proposición de ley en el Congreso que permitiría establecer una vía específica para determinados saharauis. No se trata de una norma simbólica: su parálisis, pese a contar con apoyos suficientes, refuerza la sensación de estancamiento político y mantiene a miles de personas en una situación de incertidumbre prolongada.
En paralelo, el plano internacional sigue marcado por una contradicción que se repite. Mientras Marruecos continúa ganando espacio en el terreno diplomático, el marco jurídico internacional no ha cambiado: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización. En este contexto, las declaraciones recientes de Mike Waltz han sido utilizadas para reforzar ciertos relatos, aunque su contenido real no introduce cambios sustanciales ni define una solución política concreta.
Desde el lado saharaui, la actividad institucional mantiene su continuidad. El Frente Polisario sigue desarrollando la IX Sesión de su Secretariado Nacional, en la que se perfilan decisiones estratégicas en un momento especialmente sensible. Al mismo tiempo, se multiplican los contactos exteriores —como el mantenido en Colombia— y las iniciativas académicas que mantienen viva la cuestión saharaui en distintos espacios internacionales.
En los territorios ocupados, la situación no muestra cambios de fondo. Continúan las denuncias por medidas de presión contra familias de presos políticos saharauis, en un contexto de control constante. La reciente liberación de El Hafidi Abdelmoula introduce un matiz, pero no altera el patrón general, marcado por años de detención y denuncias reiteradas sobre las condiciones en prisión.
Por último, sobre el terreno, el conflicto sigue activo aunque con baja visibilidad internacional. El Ejército de Liberación Popular Saharaui ha llevado a cabo nuevas acciones contra posiciones marroquíes en el sector de Hauza, recordando que la dimensión militar continúa siendo parte de la realidad del conflicto, aunque apenas ocupe espacio en la agenda mediática.