Lectura recomendada del artículo de Mohamed Limam publicado en El Independiente: el Sáhara Occidental no es únicamente una cuestión pendiente de descolonización, sino también un problema que afecta a la paz, la seguridad y la integración política del continente africano.
Durante demasiado tiempo se ha intentado presentar el Sáhara Occidental como un asunto periférico, casi encerrado entre Marruecos, el Frente POLISARIO y unas negociaciones de Naciones Unidas que nunca terminan de avanzar. Pero visto desde África, la cuestión adquiere otra dimensión. No puede hablarse seriamente de paz, seguridad e integración continental mientras uno de los miembros de la Unión Africana mantiene ocupado parte del territorio de otro.
Esa es una de las ideas que atraviesan el artículo «El papel del Sáhara en la paz y la seguridad», publicado este domingo por Mohamed Limam en El Independiente. El texto parte de la participación de la República Saharaui en la Segunda Conferencia Política sobre Paz, Seguridad y Desarrollo celebrada en julio en Mombasa, Kenia, para analizar después las dificultades que Marruecos ha intentado crear alrededor de la presencia de la RASD en los espacios de la Unión Africana.
Uno de los elementos más interesantes del análisis es precisamente esa mirada continental. La República Saharaui no participa en la Unión Africana como invitada ni como excepción diplomática. Es miembro de pleno derecho de la organización, y esa realidad condiciona desde hace décadas los intentos de Rabat de convertir su ocupación del Sáhara Occidental en una situación aceptada también dentro de África.
Limam recuerda en ese contexto el llamado «Llamamiento de Tánger», surgido después de la conferencia celebrada en Marruecos en 2022 y orientado a promover la exclusión de la RASD de la Unión Africana. Frente a ese intento, la participación saharaui en Mombasa y la continuidad de estos encuentros en otros países africanos muestran que la presencia de la República Saharaui en las instituciones continentales sigue formando parte de la normalidad política africana.
El artículo conecta después esa cuestión con otra que hemos abordado recientemente en estas páginas: la doctrina del Gran Marruecos y la indefinición de sus llamadas «fronteras auténticas». Desde esa perspectiva, la ocupación del Sáhara Occidental aparece dentro de una concepción territorial que históricamente ha proyectado reivindicaciones sobre otros espacios del Magreb y del África occidental.
Pero el argumento central vuelve finalmente a la paz. No basta con hablar de ausencia de guerra. Una paz duradera requiere respeto al Derecho internacional, soberanía, justicia y autodeterminación. Y por eso Mohamed Limam sitúa la solución del Sáhara Occidental no solo como una responsabilidad regional, sino también como una responsabilidad africana.
La conclusión nos resulta conocida, pero no por ello menos necesaria. El Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización y la presencia de la República Saharaui en la Unión Africana no desaparece porque Marruecos intente limitarla o porque algunos gobiernos cambien sus posiciones diplomáticas.
Quizá por eso esta lectura resulta especialmente oportuna hoy, cuando Brahim Ghali participa en Luanda en una nueva cumbre extraordinaria de la Unión Africana.
Hablar del futuro de África sin hablar del Sáhara Occidental significa dejar sin resolver una de las contradicciones más profundas del propio continente.
👉 Leer «El papel del Sáhara en la paz y la seguridad», en El Independiente