11 de julio de 2026 | La dispersión de los presos políticos saharauis, la situación crítica de Naâma Asfari y el rechazo al rodaje de ‘La Odisea’ muestran cómo la ocupación se sostiene mediante la represión, la propaganda y la normalización internacional
EL OBSERVADOR SAHARAUI EN NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
La jornada del viernes dejó noticias aparentemente diferentes, pero atravesadas por una misma realidad: la ocupación marroquí del Sáhara Occidental necesita ocultar a quienes la resisten y, al mismo tiempo, proyectar hacia el exterior una imagen de normalidad. Las cárceles, el cine y la diplomacia volvieron a formar parte de una misma batalla por el relato y por los derechos fundamentales del pueblo saharaui.
El TEMA DEL DÍA | 27 nombres, ocho cárceles: el mapa de la dispersión de los presos políticos saharauis permitió poner nombres y lugares concretos a una política represiva que demasiadas veces queda escondida detrás de cifras generales. La dispersión penitenciaria no es una circunstancia administrativa: aleja a los presos de sus familias, dificulta su asistencia jurídica y médica y multiplica el aislamiento físico y psicológico. El mapa muestra que la prisión también se utiliza como instrumento para fragmentar y castigar a la sociedad saharaui.
Dentro de esa realidad colectiva hay ahora una vida que exige una respuesta inmediata. URGENTE | AFAPREDESA pide una intervención inmediata para salvar la vida de Naâma Asfari recoge la creciente alarma por el deterioro de su estado de salud. Su prolongada huelga de hambre y la ausencia de garantías suficientes convierten su situación en una emergencia que interpela a Naciones Unidas, al Comité Internacional de la Cruz Roja, a las organizaciones de derechos humanos y a quienes mantienen relaciones políticas con Marruecos. No basta con expresar preocupación cuando el tiempo puede ser decisivo.
La normalización de la ocupación también llega a través de grandes producciones culturales. A una semana del estreno de ‘La Odisea’, Sandblast llama al boicot por su rodaje en el Sáhara Occidental ocupado plantea una pregunta que Hollywood y parte de la industria cinematográfica preferirían evitar: ¿puede utilizarse un territorio pendiente de descolonización como simple decorado, ignorando al pueblo que lo habita y la ocupación que soporta? La campaña no cuestiona la creación artística, sino el uso de una superproducción para presentar Dajla como una localización marroquí más y borrar deliberadamente su condición jurídica y política.
Las palabras de Bachir Lehdad sobre la «batalla existencial» del pueblo saharaui ayudan a leer el conjunto. La causa saharaui no se juega únicamente en una mesa de negociación ni en el frente militar. También se libra en las cárceles, en los medios de comunicación, en las universidades, en el cine y en cada espacio donde Marruecos intenta transformar una ocupación ilegal en una realidad aceptada. La recepción del ministro saharaui de Asuntos Exteriores por el presidente de Sudáfrica recordó, al mismo tiempo, que la dimensión africana y anticolonial de esta lucha continúa viva.
La lectura de la jornada deja así una conclusión clara: frente al intento de convertir la ocupación en paisaje, es necesario seguir nombrando a los presos, denunciando las vidas en peligro y señalando cada operación cultural, académica o política que contribuya a borrar al pueblo saharaui. Mientras no se complete la descolonización, nada de lo que ocurre en el Sáhara Occidental puede presentarse como normal.
11 de julio de 2026 | La dispersión de los presos políticos saharauis, la situación crítica de Naâma Asfari y el rechazo al rodaje de ‘La Odisea’ muestran cómo la ocupación se sostiene mediante la represión, la propaganda y la normalización internacional