
Las escuelas de los campamentos de población refugiada saharaui han iniciado este domingo oficialmente el curso 2026/2027. Detrás de las imágenes del regreso a las aulas hay una realidad menos conocida: un sistema educativo propio que cumple medio siglo, atiende a más de 40.000 estudiantes, cuenta con cerca de 3.000 trabajadores y mantiene centros desde la educación preescolar hasta la secundaria y la formación profesional en las difíciles condiciones del exilio.
El ministro saharaui de Educación, Enseñanza y Formación Profesional, Abdelkader Taleb Omar, dio este domingo la señal de apertura del curso desde la wilaya de Auserd. En Bojador, Dajla y las demás wilayas se celebraron igualmente los actos de inicio de las clases, con participación de responsables educativos, equipos docentes y familias y con especial atención a la situación de los centros y a los medios disponibles para afrontar el nuevo año escolar.
Pero este comienzo de curso coincide además con el 50º aniversario del sistema educativo saharaui. En una entrevista concedida a Sahara Press Service antes de la apertura de las aulas, Taleb Omar recordó sus orígenes: las primeras clases se organizaron bajo árboles y jaimas, en medio de los desplazamientos provocados por la guerra y los bombardeos, mientras numerosos niños y jóvenes eran enviados a estudiar a países como Argelia, Libia y Cuba. Muchos de aquellos estudiantes formarían posteriormente los cuadros encargados de construir y mantener las instituciones saharauis.
Medio siglo después, según los datos facilitados por el ministro, el sistema supera los 40.000 estudiantes y se acerca a los 3.000 trabajadores. La RASD organiza guarderías, educación preescolar, primaria, secundaria, centros pedagógicos y formación profesional, además del seguimiento de los estudiantes que cursan estudios universitarios en el extranjero. La enseñanza se desarrolla en árabe, castellano y francés, y el Ministerio ha avanzado también en la elaboración de sus propios materiales: este curso prevé completar la impresión de los libros nacionales de Primaria, mientras en Secundaria ya dispone de textos saharauis de historia, geografía, lengua y educación cívica.
Hay otro dato que ayuda a entender cómo se ha podido sostener este sistema durante cinco décadas: el 90 % de su personal está formado por mujeres, según Taleb Omar. Durante los primeros años de la guerra, mientras gran parte de los hombres se encontraba en el frente, las mujeres asumieron buena parte de la administración y de los servicios de los campamentos. La enseñanza fue uno de ellos y, cincuenta años después, siguen constituyendo la inmensa mayoría de quienes sostienen diariamente el sistema educativo.
Ese entramado afronta ahora un problema creciente. El ministro señala directamente la reducción de la ayuda humanitaria internacional, que está afectando también a la educación. Buena parte del personal trabaja de manera voluntaria y los incentivos que recibe, cuando existen, son simbólicos y no pueden considerarse salarios. Pese a esas limitaciones, Taleb Omar sitúa en un 80 % el rendimiento educativo medio del curso pasado y asegura que el objetivo para 2026/2027 es mantener funcionando todos los niveles y programas.
El regreso a las aulas de este 13 de septiembre es, por tanto, algo más que el comienzo de otro calendario escolar. Cincuenta años después de aquellas primeras clases bajo las jaimas, una nueva generación saharaui vuelve a la escuela dentro de un sistema educativo construido en el refugio y mantenido, fundamentalmente, por mujeres. Una de esas estructuras cotidianas que explican cómo una sociedad desplazada ha podido formar durante medio siglo a sus propios maestros, técnicos, universitarios y responsables públicos sin dejar de mirar hacia el Sáhara Occidental.
Fuente: Sahara Press Service