Sáhara Occidental | La vida saharaui continúa mientras la descolonización sigue esperando

Alumnado saharaui durante el inicio del curso escolar 2026/2027 en los campamentos de población refugiada. El sistema educativo saharaui cumple medio siglo desde aquellas primeras escuelas levantadas en las condiciones del exilio. Foto: Sahara Press Service.

La jornada de ayer dejó tres imágenes distintas del Sáhara Occidental que, juntas, ayudan a entender mejor la realidad saharaui: una lengua española conservada y convertida en propia, más de 40.000 estudiantes iniciando un nuevo curso en un sistema educativo construido en el refugio y una actividad diplomática estadounidense que vuelve a colocar el territorio, Argelia y los refugiados saharauis dentro de una misma agenda regional.

LA LECTURA DEL DÍA | 14 de septiembre de 2026 – EQUIPO NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

La historia que más lectores atrajo volvió a ser la de una lengua española que el pueblo saharaui hizo suya. No es un detalle menor. El español sobrevivió al abandono español del territorio porque los saharauis decidieron conservarlo, enseñarlo y transmitirlo. Y esa realidad hizo todavía más visible la paradoja que abordamos después: el Instituto Cervantes continúa sin una presencia estable en los campamentos saharauis, pese a que allí existe desde hace décadas una comunidad que mantiene viva la lengua que esa institución tiene precisamente como misión promover.

La educación ofreció ayer la otra cara de esa misma continuidad. Más de 40.000 estudiantes comenzaron el curso 2026/2027 dentro de un sistema educativo saharaui que cumple medio siglo y que nació entre jaimas, desplazamientos y guerra. Cerca de 3.000 personas trabajan hoy en él y, según el ministro Abdelkader Taleb Omar, alrededor del 90 % de su personal son mujeres. No es solamente una estructura administrativa: es una de las instituciones que han permitido al pueblo saharaui formar generaciones enteras en las condiciones extraordinarias del refugio.

La jornada dejó también una lectura que amplía el foco. Shlomo Ben-Ami escribió en EL PAÍS sobre el revisionismo territorial alentado por Donald Trump y relacionó expresamente el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental con un precedente capaz de estimular otras reivindicaciones, entre ellas las que afectan a Ceuta y Melilla. Podemos discrepar de su afirmación sobre la viabilidad del referéndum, pero su advertencia merece ser leída porque muestra hasta qué punto lo que ocurre en el Sáhara Occidental desborda sus propias fronteras.

Y al final del día apareció otra señal que habrá que seguir. El asesor estadounidense Massad Boulos habló con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune sobre cooperación, seguridad, economía y energía, mientras en otro contacto con el alto comisionado de ACNUR volvió a referirse al Sáhara Occidental, a la Resolución 2797 y a los refugiados saharauis. Todavía es pronto para convertir esos movimientos en una única iniciativa diplomática, pero sí muestran que Washington mantiene abiertas varias vías de interlocución en una región donde el Sáhara Occidental continúa siendo una cuestión central.

Lengua, escuela y diplomacia parecen asuntos diferentes. Sin embargo, los tres hablan de la misma realidad: un pueblo que conserva su identidad, construye instituciones y sigue presente en una agenda internacional que no ha conseguido cerrar una descolonización pendiente. Esa es quizá la principal lectura que nos deja la jornada.