Tesh Sidi: «España creyó que ceder en el Sáhara Occidental sería suficiente. Ahora ve que no» – Vídeo entrevista

Tesh Sidi durante la entrevista concedida a Algeria International, en la que abordó la política española hacia el Sáhara Occidental, las relaciones con Argelia, la crisis de Ceuta y la situación de los presos políticos saharauis.
Captura: Algeria International / AL24 News.

La diputada saharaui analiza en una amplia entrevista con Algeria International la crisis de Ceuta, las relaciones con Argelia, la nacionalidad de los saharauis, Naâma Asfari y los presos políticos, las responsabilidades pendientes de España y una política hacia el Sáhara Occidental que considera necesario revisar.

La diputada saharaui Tesh Sidi ha realizado en una extensa entrevista con Algeria International una de sus intervenciones más completas sobre la política española hacia el Sáhara Occidental y el norte de África. Durante más de media hora, la parlamentaria de Sumar conecta la reciente crisis de Ceuta con la evolución de las relaciones entre España y Argelia, el giro español sobre el Sáhara Occidental, la tramitación de la ley de nacionalidad para los saharauis, la situación de los presos políticos y el creciente cuestionamiento de una relación con Rabat que, a su juicio, ha descansado durante demasiado tiempo sobre concesiones y temores.

Sidi rechaza, en primer lugar, interpretar lo sucedido en Ceuta únicamente como una crisis migratoria. Reconoce su dimensión humana —recuerda que ella misma nació como refugiada en los campamentos saharauis y conoce las dificultades de la emigración—, pero sostiene que analizar esos acontecimientos sin preguntarse quién crea las condiciones que los hacen posibles supone ignorar su dimensión política. En su opinión, la utilización de la migración como factor de división dentro de la sociedad española responde también a una lógica de presión sobre Madrid.

La diputada llega a definir lo ocurrido como un «penúltimo aviso» y advierte de que podría tratarse de una prueba antes de una crisis mayor. Su argumento parte de la experiencia de 2021 y de la utilización anterior de la frontera, pero también de una lectura histórica más amplia en la que incluye la Marcha Verde de 1975. A su juicio, España debe abandonar la idea de que determinados episodios son hechos aislados y analizar las constantes que se repiten en su relación con Marruecos.

«España creyó que ceder sería suficiente»

Uno de los momentos más significativos de la entrevista llega cuando Sidi vuelve sobre el cambio de posición española respecto al Sáhara Occidental. La diputada considera que Madrid creyó que la concesión realizada sobre el territorio sería suficiente para estabilizar definitivamente sus relaciones con Rabat y que los acontecimientos posteriores han demostrado lo contrario.

«España creyó que ceder en el Sáhara Occidental sería suficiente. Ahora ve que no», sostiene en la entrevista, antes de advertir sobre las reivindicaciones marroquíes respecto a Ceuta y Melilla y sobre las aguas próximas a Canarias.

Para Tesh Sidi, este es precisamente el momento en el que España debería replantearse la naturaleza de esa relación. Reclama una política más firme y llega a defender que el Gobierno español llame a consultas a la embajadora marroquí para marcar una «línea roja» ante lo sucedido en Ceuta. Su tesis es que la ausencia de una respuesta suficientemente contundente transmite la impresión de que mecanismos de presión utilizados anteriormente pueden repetirse sin consecuencias importantes.

Ese replanteamiento afecta también a la relación con Argelia. Sidi considera que debilitar los vínculos con Argel durante la anterior legislatura fue «un error de cálculo» cuyas consecuencias terminó pagando España. Pero su argumentación no se limita al suministro de gas: habla de soberanía energética, comercio, inversiones, turismo, cooperación universitaria y de la conveniencia estratégica de diversificar las relaciones españolas en el norte de África.

A su juicio, España y Argelia tienen intereses suficientes para construir una relación propia que no dependa de terceros. La diputada considera además que la posición geográfica de España puede permitirle desempeñar un papel importante como vía de entrada de energía hacia Europa, mientras que Argelia tiene interés en diversificar inversiones y relaciones económicas.

La nacionalidad saharaui y una afirmación política de fondo

En ese contexto introduce uno de los asuntos que NOTEOLVIDES viene siguiendo especialmente: la proposición de ley sobre la nacionalidad de los saharauis.

Sidi recuerda la aprobación del texto en la Comisión de Justicia del Congreso y sostiene que su significado supera el acceso individual a un pasaporte español. Para muchos saharauis que viven en el territorio ocupado, explica, disponer de la nacionalidad española supondría contar con derechos y posibilidades de las que actualmente carecen.

Pero la diputada va más lejos. En su interpretación, la ley implica que España reconoce al pueblo del Sáhara Occidental como un pueblo diferenciado del pueblo marroquí y obliga también a afrontar el pasado colonial español. Esa es, para Sidi, una de las razones de la importancia política de la iniciativa: contradice la tendencia a diluir la identidad saharaui dentro de las pretensiones de soberanía marroquíes.

La proposición no constituye jurídicamente un reconocimiento de la República Saharaui ni modifica por sí misma el estatuto internacional del Sáhara Occidental, pero la lectura que hace Tesh Sidi introduce una cuestión difícil de ignorar: España está legislando específicamente sobre quienes proceden de su antigua colonia precisamente porque existe una relación histórica singular que no desapareció con la retirada española de 1975.

Naâma Asfari y los presos políticos saharauis

La entrevista entra después en un terreno mucho más personal cuando se aborda la situación de Naâma Asfari y las iniciativas parlamentarias promovidas para reclamar una actuación española ante su situación.

Sidi explica que ella misma tiene un primo encarcelado desde 2010 y utiliza esa experiencia para recordar algo que considera insuficientemente comprendido en España: los saharauis que viven en los campamentos y quienes permanecen en el territorio ocupado forman parte del mismo pueblo y las consecuencias de la represión atraviesan familias enteras.

Sobre Asfari recuerda sus 47 días de huelga de hambre y considera que, incluso cuando una actuación parlamentaria no consiga inmediatamente su liberación, sirve para que la sociedad española conozca la existencia de presos políticos saharauis y las condiciones en las que permanecen encarcelados.

Su denuncia se extiende al alejamiento de los presos de sus familias. Habla de traslados a cárceles situadas a centenares de kilómetros, de aislamiento y de las dificultades impuestas a las visitas familiares. Para Sidi, no se trata de situaciones individuales, sino de una política destinada también a desgastar psicológicamente al entorno de los detenidos.

La diputada cuestiona en este punto que las relaciones de buena vecindad puedan utilizarse como argumento para relegar los derechos humanos. En su opinión, precisamente una relación cercana debería permitir mantener un diálogo franco y exigir la liberación de presos políticos o el cumplimiento de sus derechos fundamentales.

Una responsabilidad española todavía pendiente

Tesh Sidi formula además una crítica especialmente severa a la trayectoria española en el Sáhara Occidental. Considera que la política del Gobierno continúa arrastrando elementos de un «legado franquista» y de décadas de abandono y ambigüedad, y sostiene que España perdió la oportunidad de convertirse en un actor relevante en el proceso de descolonización.

En esa reflexión introduce también al Frente POLISARIO, al que señala como interlocutor reconocido en el proceso internacional y recuerda las decisiones de los tribunales europeos relacionadas con los recursos naturales del Sáhara Occidental.

Para Sidi, España todavía dispone de instrumentos políticos y jurídicos. Entre ellos menciona impedir la comercialización de productos procedentes de territorios ocupados, aplicar las normas contra determinadas prácticas comerciales y aprovechar las posibilidades que ofrece el ordenamiento europeo, aunque critica que las instituciones comunitarias hayan tratado repetidamente de sortear las consecuencias de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea favorables a los derechos del pueblo saharaui.

La cuestión, por tanto, no sería solamente qué posición diplomática adopta España, sino qué hace realmente con los instrumentos legales y económicos que tiene a su alcance.

Del Sáhara Occidental a Palestina

La última parte de la conversación amplía el foco hacia Palestina. Sidi establece algunos paralelismos entre ambos pueblos, aunque reconoce expresamente que las situaciones no son idénticas, y sitúa el problema en la pérdida de credibilidad del propio derecho internacional cuando sus principios se aplican de manera diferente según quién sea la víctima o quién sea el aliado.

Para la diputada, el fracaso internacional ante Palestina termina afectando también a causas como la saharaui porque erosiona la confianza en un sistema basado precisamente en normas, fronteras, autodeterminación y respeto entre Estados. Si esas normas dejan de aplicarse cuando resultan incómodas para las grandes potencias, sostiene, el problema termina superando ampliamente a los pueblos directamente afectados.

Y la entrevista termina regresando a algo mucho más personal. Tesh Sidi recuerda que ha perdido familiares en la guerra por un Sáhara libre y explica que considera cualquier espacio del que disponga —incluida la tribuna del Congreso— un lugar desde el que reclamar derechos para quienes hoy no pueden ejercerlos.

Su mensaje final resume quizá mejor que ninguno el sentido de toda la conversación: no abandonar la resistencia, preservar la dignidad y entender que incluso las luchas aparentemente pequeñas sirven para abrir camino a las generaciones siguientes.

Una entrevista extensa, realizada para una televisión argelina y prácticamente invisible para el público español, pero que deja una radiografía bastante completa de cómo Tesh Sidi interpreta hoy la política de España hacia el Sáhara Occidental: un pasado colonial todavía sin cerrar, una descolonización pendiente y una relación con Marruecos que, después de años de concesiones, cree que Madrid debería empezar a replantearse.