Marruecos se sube al espectáculo de Trump con una carretera que ni es nueva ni consta que lleve su nombre

Fotograma del vídeo difundido por Donald Trump, en el que la carretera Tiznit-Dajla aparece presentada bajo la denominación «President Donald J. Trump Highway». No consta todavía una confirmación oficial marroquí del cambio de nombre.

Trump difundió un vídeo – que puedes ver en este artículo, a mitad de la página- que presenta la vía Tiznit-Dajla como «President Donald J. Trump Highway». No existe todavía una confirmación oficial marroquí y la infraestructura fue proyectada en 2015, pero el relato ya circula como una gran decisión de Mohamed VI.

Marruecos parece dispuesto a adoptar incluso los métodos de autopromoción de Donald Trump para conservar su atención y recordar quién fue el presidente estadounidense que reconoció sus pretensiones sobre el Sáhara Occidental.

El problema es que, detrás del gran anuncio, no aparece ninguna carretera nueva ni una decisión oficial sobre su nombre. Solo existe un vídeo difundido por Trump, un agradecimiento a Mohamed VI y una cadena de medios que ha convertido ambos elementos en un hecho consumado.

La vía Tiznit-Dajla fue proyectada en 2015 y consiste en el desdoblamiento y ampliación de una carretera existente. El rótulo «President Donald J. Trump Highway» aparece únicamente en el vídeo; no en el texto de Trump ni, hasta ahora, en una comunicación oficial marroquí.

Rabat no ha presentado una nueva infraestructura. Ha conseguido, eso sí, que Trump protagonice las redes durante unas horas y que numerosos titulares describan como marroquí una carretera que atraviesa El Aaiún y Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado.

Hasta ahora no consta una comunicación oficial de la Casa Real, del Gobierno marroquí o de la agencia MAP que confirme formalmente el cambio de nombre. El dato preciso es que Trump ha aceptado y difundido un vídeo que vincula su nombre con una infraestructura que atraviesa El Aaiún y termina en Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado.

La cautela no es exclusiva de NOTEOLVIDES. Incluso Forbes, al recoger la noticia -ver imagen más adelante- afirma que Trump «indica» que Marruecos está dando su nombre a la carretera. La formulación evidencia que, fuera del relato difundido por Rabat, sigue faltando la confirmación oficial de la decisión.

Un homenaje convertido en propaganda territorial

Rabat conoce perfectamente el valor de los símbolos y la inclinación de Trump por los grandes proyectos asociados a su nombre.

La operación es sencilla: un vídeo presenta la carretera como homenaje al presidente estadounidense; Trump lo comparte y agradece a Mohamed VI; los medios lo transforman inmediatamente en una decisión consumada.

El resultado supera al posible cambio de nombre. La carretera aparece ante la opinión pública como una vía marroquí continua entre Tiznit, El Aaiún y Dajla. La frontera jurídica entre Marruecos y el territorio ocupado desaparece del relato.

No hace falta modificar un mapa cuando se consigue que los titulares borren sus límites.

Una alianza construida sobre el Sáhara Occidental

El vínculo entre Trump y Mohamed VI tiene un antecedente decisivo. En diciembre de 2020, durante los últimos días de su primer mandato, Trump reconoció unilateralmente las pretensiones marroquíes de soberanía sobre el Sáhara Occidental.

La decisión formó parte del acuerdo mediante el cual Marruecos normalizó sus relaciones con Israel. Washington llegó entonces a presentar la autonomía bajo soberanía marroquí como la única opción supuestamente «realista», apartándose del marco de descolonización establecido por Naciones Unidas.

Aquel reconocimiento fue uno de los mayores éxitos diplomáticos obtenidos por el Majzén. El vídeo de la carretera parece ahora devolver simbólicamente el favor: Marruecos honra a Trump y Trump presta su nombre a una infraestructura destinada a reforzar la ocupación.

No es únicamente una cortesía entre mandatarios. Es un alineamiento político en el que el Sáhara Occidental vuelve a utilizarse como moneda diplomática.

Forbes se hace eco del mensaje de Trump y utiliza una formulación prudente: el presidente estadounidense «indica» que Marruecos está dando su nombre a la carretera, sin presentar todavía el cambio como una decisión oficial.

Una carretera para consolidar la ocupación

La vía Tiznit-Dajla forma parte de una estrategia más amplia. Carreteras, puertos, aeropuertos, turismo y proyectos energéticos son presentados como pruebas del desarrollo de las llamadas «provincias del sur».

Pero también facilitan el asentamiento de población marroquí, la explotación de los recursos saharauis, la llegada de empresas extranjeras y la creación de una apariencia de normalidad territorial.

La carretera no transporta únicamente vehículos y mercancías. Transporta un relato: Marruecos comienza en Tiznit y continúa, sin interrupción, hasta Dajla.

La legitimidad no se concede desde Washington

Ni el reconocimiento de Trump ni el posible cambio de nombre alteran el estatuto jurídico del Sáhara Occidental.

El territorio permanece en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas y su proceso de descolonización continúa pendiente. La Corte Internacional de Justicia determinó en 1975 que no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental capaces de impedir el ejercicio de la autodeterminación.

Por eso este episodio revela más de lo que oculta. La legitimidad que Rabat no encuentra en el Derecho Internacional la busca en el respaldo de las grandes potencias, los acuerdos económicos y los homenajes personales.

Combatir ese relato no exige negar el gesto de Trump, sino explicarlo correctamente: la carretera no es nueva, el cambio oficial de nombre aún no ha sido confirmado y la vía atraviesa un territorio ocupado.

Podrá llevar el nombre de Donald Trump. Pero no puede conceder a Marruecos la soberanía que el pueblo saharaui no le ha otorgado y que el Derecho Internacional no le reconoce.

Fuentes: publicación de Donald Trump en Truth Social; portal oficial del Reino de Marruecos; proclamación presidencial estadounidense de diciembre de 2020; Naciones Unidas; Corte Internacional de Justicia y prensa marroquí.