La información publicada por distintos medios sobre una posible visita del presidente Abdelmadjid Tebboune a Madrid ha generado una nueva ola de especulaciones sobre el estado real de las relaciones bilaterales entre España y Argelia. Según recuerda el medio argelino Algérie Patriotique en su artículo «Une invitation qui ravive les interrogations : le président Tebboune se rendra-t-il à Madrid ?» (3 de diciembre de 2025), la Presidencia argelina no ha emitido ningún comentario, un silencio que mantiene abiertas todas las interpretaciones. En un contexto tan sensible, la ausencia de confirmación oficial pesa más que cualquier titular.
La invitación llega en un contexto cargado de antecedentes. El giro de Pedro Sánchez a favor del plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental provocó el mayor choque diplomático entre Madrid y Argel en décadas. Aunque en los últimos meses se han registrado señales de deshielo, la herida política sigue abierta y condiciona cualquier gesto bilateral. Una visita de alto nivel como la del presidente argelino solo tendría sentido si España mostrara un cambio real de enfoque, algo que Argel examina con extrema cautela.
Las dudas aumentan porque esta invitación coincide exactamente con la Reunión de Alto Nivel (RAN) España–Marruecos, que se celebrará mañana jueves en Madrid. Para Argel, este solapamiento es cualquier cosa menos inocente: España prepara una escenificación de su sintonía estratégica con Rabat —el mismo Rabat cuyo plan para el Sáhara apoyó Sánchez rompiendo la posición histórica española— mientras solicita, al mismo tiempo, un gesto de acercamiento al más alto nivel argelino. El mensaje que transmite esta simultaneidad no es equilibrio, sino alineamiento. Y es difícil imaginar que Argelia acepte prestarse a una foto de normalización justo cuando Madrid ofrece a Marruecos el gran escaparate político de la RAN.
A ello se suma un episodio que en Argelia no ha pasado desapercibido: la reciente condecoración española al jefe de los servicios de inteligencia marroquí, Abdellatif Hammouchi. Una decisión que muchos interpretaron como una señal inequívoca del acercamiento español a Rabat y que complica aún más la credibilidad de cualquier gesto de equilibrio que Madrid pretenda proyectar hacia Argel. En un contexto marcado por la extrema sensibilidad sobre el Sáhara Occidental, esta distinción añade una nueva capa de desconfianza.
España sigue intentando manejar un delicado ejercicio de equilibrismo diplomático: gestos hacia Marruecos por un lado, y tímidas señales de reconciliación hacia Argel por otro. Sin embargo, la celebración de la RAN mañana jueves sitúa a Marruecos en el centro de la agenda española, mientras la hipotética visita de Tebboune permanece envuelta en el silencio. Para Argelia, este contraste habla por sí solo. Una visita presidencial sería, sin duda, un gesto poderoso, pero también podría interpretarse como una concesión en un momento en que Madrid se vuelca públicamente con Rabat. Por ahora, Argel observa, y espera señales más claras de que España realmente desea un reequilibrio.
En última instancia, la posible visita de Tebboune solo será viable si España demuestra, con hechos y no solo con invitaciones, que busca un verdadero reequilibrio en su política regional. Porque, tal como señala Algérie Patriotique, un viaje de esta magnitud sería un mensaje político poderoso, pero también podría interpretarse como una concesión en un contexto donde Madrid multiplica los guiños hacia Marruecos. La pelota está en el tejado de Argel. Y, por ahora, Argel observa.
Carlos C. García – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»
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