TEMA DEL DÍA | Dajla no está en Marruecos para el Derecho europeo, pero sí para sus aerolíneas

El Parlamento Europeo mantiene intacta la separación jurídica entre Marruecos y el territorio ocupado. Sin embargo, varias compañías europeas continúan operando rutas que presentan Dajla como un destino marroquí más.

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El Parlamento Europeo aprobó el pasado 8 de julio una actualización del acuerdo aéreo entre la Unión Europea y Marruecos. El cambio era técnico: adaptar el texto a la incorporación de Croacia. Pero dejó una confirmación política importante: el Sáhara Occidental sigue fuera del acuerdo.

La decisión fue apoyada por 625 eurodiputados, con 16 votos en contra y 20 abstenciones. No crea una situación jurídica nueva, pero mantiene intacta una frontera que Marruecos intenta borrar cada día: sus acuerdos con la Unión Europea solo pueden aplicarse dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas.

El Grupo de trabajo saharaui sobre los recursos naturales y las cuestiones jurídicas relacionadas, presidido por Oubi Bouchraya Bachir, ha saludado la votación como una nueva victoria jurídica y política. La valoración es comprensible. En un momento de fuertes presiones para normalizar la ocupación, el Parlamento Europeo no ha incorporado el Sáhara Occidental al espacio aéreo marroquí.

El Derecho dice una cosa; los vuelos hacen otra

La justicia europea ya estableció en 2018 que el acuerdo aéreo UE-Marruecos no puede aplicarse al Sáhara Occidental. La propia Comisión Europea ha informado a las aerolíneas de que las rutas entre un Estado miembro y el territorio ocupado no están cubiertas por ese tratado. Pero los vuelos continúan.

Western Sahara Resource Watch señala a compañías como Ryanair, Binter, Transavia y Air Arabia, además de Royal Air Maroc. Todas ellas han operado o anunciado conexiones con Dajla, una ciudad del Sáhara Occidental presentada en sus páginas comerciales como si formara parte de Marruecos.

La contradicción es evidente: Europa excluye al territorio de sus acuerdos, pero permite que sus compañías vuelen como si esa separación jurídica no existiera. EL OBSERVADOR SAHARAUI ya explicó esta situación al informar de la actualización aprobada por el Parlamento Europeo.

➡️ El acuerdo aéreo UE-Marruecos sigue excluyendo al Sáhara Occidental, pero continúan los vuelos a Dajla ocupada

Dajla como escaparate de la ocupación

Marruecos ha convertido Dajla en uno de sus principales escaparates internacionales. Promociona la ciudad como destino turístico, centro de inversiones, enclave pesquero y puerta de entrada a África.

Los vuelos directos desde Europa son fundamentales para esa estrategia. Un pasajero compra un billete, despega desde Canarias, Madrid, París o cualquier otra ciudad europea y aterriza en Dajla sin encontrar apenas una referencia a la ocupación, al exilio de la población saharaui o al proceso de descolonización pendiente.

No es solo una cuestión de mapas o permisos. Cada ruta ayuda a presentar como normal una soberanía que no está reconocida internacionalmente.

Lo mismo ocurrió con el rodaje de La Odisea de Christopher Nolan. Grandes producciones pueden entrar, filmar y utilizar los paisajes del territorio, mientras el pueblo saharaui sigue sin poder decidir sobre ellos.

Una victoria que debe tener consecuencias

Que el Sáhara Occidental permanezca fuera del acuerdo aéreo UE-Marruecos es importante. Confirma que el territorio no pertenece jurídicamente a Marruecos y que Rabat no puede incluirlo automáticamente en los tratados que firma. Pero esa victoria necesita consecuencias prácticas.

La Comisión Europea no puede limitarse a recordar a las aerolíneas que el acuerdo no cubre esas rutas. Debe explicar con qué autorización operan, qué legislación se aplica y por qué se permite presentar Dajla como un destino marroquí.

España también tiene que responder. Binter conecta Canarias con Dajla, mientras el Gobierno español evita explicar qué marco jurídico ampara esos vuelos hacia un territorio cuya descolonización continúa pendiente.

Europa reconoce una frontera en sus acuerdos, pero permite que sus aviones la borren cada día.

Fuentes: Parlamento Europeo, Western Sahara Resource Watch y jurisprudencia de la Unión Europea.