Bruselas sigue sin despejar el futuro del acuerdo con Marruecos por el Sáhara Occidental – Por Carlos C. García

La ausencia de una ratificación definitiva en el Parlamento Europeo y las dudas sobre su encaje jurídico vuelven a situar el consentimiento del pueblo saharaui en el centro del debate.

La política comercial de la Unión Europea respecto al Sáhara Occidental podría enfrentarse a un nuevo episodio de incertidumbre. Diversas informaciones publicadas en medios especializados y en la prensa española apuntan a que la Comisión Europea aún no ha llevado a la Eurocámara la ratificación definitiva de la modificación del acuerdo comercial con Marruecos que afecta a los productos procedentes del Sáhara Occidental, una situación que alimenta las dudas sobre su viabilidad jurídica y política.

La cuestión de fondo sigue siendo la misma que ha ocupado durante años a los tribunales europeos: ¿puede la Unión Europea aplicar acuerdos comerciales al Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui? Las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) han insistido en que el territorio tiene un estatuto separado y distinto del de Marruecos y que cualquier acuerdo que le afecte debe respetar ese principio.

Según las informaciones conocidas, la modificación aplicada con carácter provisional en 2025 habría permitido mantener el régimen comercial mientras se aplazaba la ratificación parlamentaria definitiva. Sin embargo, la ausencia de una fecha para esa votación y las dudas existentes sobre la posibilidad de reunir una mayoría suficiente en el Parlamento Europeo han reavivado el debate sobre la legalidad del procedimiento seguido.

Uno de los aspectos más controvertidos es la interpretación del consentimiento del pueblo saharaui. Mientras distintas instituciones europeas han sostenido que puede presumirse de forma implícita bajo determinadas condiciones, numerosas voces jurídicas y políticas consideran que ese planteamiento resulta difícilmente compatible con la jurisprudencia del TJUE y con el principio de libre determinación reconocido por Naciones Unidas.

Más allá del debate institucional, la cuestión tiene importantes consecuencias prácticas. La explotación y comercialización de productos agrícolas, pesqueros y otros recursos procedentes del Sáhara Occidental sigue siendo objeto de controversia internacional y forma parte de una discusión más amplia sobre la soberanía del territorio y los derechos del pueblo saharaui.

En este contexto, el retraso en la ratificación definitiva del acuerdo refleja que el expediente continúa abierto y que el Sáhara Occidental sigue planteando importantes desafíos jurídicos y políticos para las instituciones europeas. Lejos de tratarse de un asunto resuelto, la relación comercial entre la Unión Europea y Marruecos en lo que afecta al territorio saharaui continúa bajo escrutinio.