La «autopista Trump» solo tiene de nuevo el nombre: diez años de obras para integrar el Sáhara Occidental ocupado en Marruecos

Infobae confirma que la carretera entre Tiznit y Dajla fue diseñada en 2015. Lo único verdaderamente nuevo es el nombre de Donald Trump y la operación propagandística con la que Rabat pretende presentar la ocupación como una realidad irreversible.

La información publicada este martes por Infobae permite desmontar una parte esencial de la propaganda construida alrededor de la llamada «autopista Donald Trump». El presidente estadounidense no ha anunciado una infraestructura nueva. Marruecos lleva más de diez años diseñando y ejecutando esta carretera, concebida en 2015 y con trabajos iniciados en 2017.

Lo nuevo no es el proyecto. Lo nuevo es el nombre.

La vía tendrá alrededor de 1.055 kilómetros y conectará Tiznit con Dajla, atravesando buena parte del Sáhara Occidental ocupado. Su presupuesto ronda los 880 millones de euros y está previsto que enlace distintas localidades costeras con el futuro Puerto Atlántico de Dajla, otra de las grandes infraestructuras mediante las que Marruecos intenta consolidar económica y territorialmente la ocupación.

La carretera fue impulsada por Mohamed VI en el contexto del cuadragésimo aniversario de la Marcha Verde. Ese origen revela su verdadero significado político. No estamos ante una simple mejora de las comunicaciones, sino ante una pieza más del programa destinado a integrar el territorio saharaui en las estructuras administrativas, económicas y logísticas marroquíes.

Marruecos presenta estas obras como instrumentos de desarrollo para sus llamadas «provincias del sur». Pero esa denominación no modifica el estatuto jurídico del Sáhara Occidental. Dajla —la antigua Villa Cisneros— no es una ciudad marroquí: es una ciudad saharaui bajo ocupación, situada en un territorio pendiente de descolonización.

Las carreteras, los puertos, los complejos turísticos y los proyectos energéticos no son políticamente neutrales cuando se construyen en un territorio ocupado. Facilitan el transporte de mercancías, la explotación de los recursos naturales, la llegada de colonos y la conexión del Sáhara Occidental con los mercados marroquíes y europeos. También contribuyen a fabricar la imagen de una anexión consumada.

El nombre de Trump añade una nueva dimensión a esa estrategia. Rabat convierte una infraestructura diseñada hace una década en un homenaje al presidente que reconoció en 2020 las pretensiones marroquíes sobre el Sáhara Occidental. El objetivo parece evidente: agradecer aquel respaldo, alimentar la vanidad del mandatario estadounidense y tratar de asegurar que Washington mantenga su posición.

El propio artículo de Infobae, aunque aporta información relevante sobre la antigüedad del proyecto, reproduce algunos elementos del relato marroquí. Habla del «control» de Dajla tras la Marcha Verde y de un supuesto movimiento internacional hacia la aceptación de la autonomía. Pero el control militar no equivale a soberanía, y la repetición de una propuesta política no elimina el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Trump puede prestar su nombre a la carretera. Marruecos puede inaugurar puentes, ampliar calzadas y construir un gran puerto en Dajla. Nada de eso transforma una ocupación en soberanía.

El asfalto puede acortar el viaje entre Tiznit y Dajla. Lo que no puede hacer es borrar al pueblo saharaui ni dar por terminada una descolonización que continúa pendiente.

Fuente: Infobae, 28 de julio de 2026.