Reproducimos en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL este artículo de opinión publicado por EL OBSERVADOR SAHARAUI. Dos intervenciones separadas por apenas unos días ofrecen imágenes muy diferentes del momento diplomático: Nasser Bourita presenta la autonomía bajo soberanía marroquí como un camino prácticamente irreversible; Massad Boulos reconoce que tres rondas de negociación no han producido un acuerdo y que no existe una solución inminente.
EL OBSERVADOR SAHARAUI
Nasser Bourita llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas presentando la resolución 2797 como el inicio de una etapa prácticamente irreversible: la autonomía bajo soberanía marroquí sería ya el horizonte del proceso y el espacio para otras soluciones habría quedado prácticamente cerrado. NOTEOLVIDES analizó ese discurso y la voluntad de Rabat de convertir su propia interpretación de la resolución en la imagen de un asunto prácticamente resuelto.
Tres días después, Massad Boulos dice algo bastante distinto. Y no lo dice un representante del POLISARIO ni un Gobierno contrario a Marruecos, sino el enviado de una Administración estadounidense que reconoce la soberanía marroquí y respalda expresamente la autonomía. Boulos confirma en France 24 que se han celebrado tres rondas de negociaciones, que fueron constructivas y productivas, pero que no consiguieron una solución mutuamente aceptable. Washington sigue esperando las observaciones del Frente POLISARIO y su enviado termina reconociendo que «no tenemos una solución inminente». NOTEOLVIDES ha recogido también sus declaraciones y la entrevista de France 24.
La contradicción es difícil de ocultar. Si el Sáhara Occidental estuviera ya zanjado, no habría tres rondas de negociación sin acuerdo, Estados Unidos no estaría esperando una respuesta del POLISARIO y Boulos no hablaría de mucho trabajo todavía por hacer. La resolución 2797 ha reforzado considerablemente el peso de la propuesta marroquí de autonomía, pero una propuesta reforzada no es lo mismo que una solución acordada.
Hay además otro detalle que desmonta parte del relato construido alrededor del proceso. Boulos no presenta a Argelia como quien impide alcanzar un acuerdo: la define como un buen socio de Estados Unidos y valora positivamente su papel. Y tampoco elimina al Frente POLISARIO de la ecuación: Washington continúa hablando con él porque sigue siendo uno de los interlocutores necesarios para alcanzar esa solución «mutuamente aceptable» de la que habla el propio enviado estadounidense.
La opinión de EL OBSERVADOR SAHARAUI es sencilla: Bourita puede presentar la autonomía como un desenlace irreversible y Rabat puede repetir que la cuestión ha entrado en su fase final, pero los hechos descritos por el propio enviado de Trump dicen otra cosa. El Sáhara Occidental no está zanjado. Sigue negociándose precisamente porque todavía no existe un acuerdo sobre cómo zanjarlo.
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