
Massad Boulos ha dejado en France 24 una fotografía del proceso sobre el Sáhara Occidental mucho menos cerrada de la que suele proyectarse desde Rabat. Estados Unidos mantiene su reconocimiento de la soberanía marroquí y su respaldo a la propuesta de autonomía, pero el enviado de Donald Trump confirma que ya se han celebrado tres rondas de conversaciones con participación del Frente POLISARIO, reconoce que no han producido una solución mutuamente aceptable y admite que Washington sigue esperando la respuesta saharaui.
La entrevista de Massad Boulos, asesor especial de la Administración Trump para asuntos árabes y africanos, en France 24 merece atención no porque anuncie un cambio en la posición estadounidense —que sigue siendo favorable a Marruecos— sino porque permite comprobar el estado real de unas negociaciones que todavía están lejos de haber terminado.
El periodista comienza el bloque dedicado al Sáhara Occidental señalando que se habían producido dos rondas de conversaciones con Argelia, Mauritania, el Frente POLISARIO y Marruecos y preguntando si el proceso había vuelto a quedar bloqueado. Boulos le corrige: “En realidad hemos tenido tres rondas de negociaciones”. Añade que en ellas participaron los ministros de Exteriores de Argelia, Marruecos y Mauritania y la dirección del Frente POLISARIO, y las califica de “constructivas” y “productivas”. Pero inmediatamente reconoce el resultado: “no pudimos alcanzar una solución mutuamente aceptable”.
La afirmación es importante porque confirma que el Frente POLISARIO no ha desaparecido del proceso político. Al contrario: Boulos explica que Washington continúa esperando sus observaciones sobre el plan de autonomía y sostiene que, mientras esas aportaciones no lleguen, no es posible avanzar hacia un acuerdo. Más adelante añade que Estados Unidos mantiene de forma continua sus contactos con el Frente POLISARIO.
Washington mantiene, al mismo tiempo, la posición adoptada por Donald Trump en 2020. Boulos recuerda expresamente el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí y presenta la autonomía bajo soberanía marroquí como la solución defendida por Estados Unidos. Pero al hacerlo atribuye también esa interpretación a la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.
Y ahí conviene distinguir nuevamente la posición estadounidense del texto aprobado por Naciones Unidas. La resolución 2797 establece que las negociaciones deben tomar como base la propuesta marroquí de autonomía, considera que una autonomía genuina podría representar un resultado viable e invita a las partes a formular propuestas. Pero el Consejo de Seguridad mantiene como objetivo una solución política final “mutuamente aceptable” que garantice la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. No establece en sus párrafos operativos que el resultado deba ser necesariamente una autonomía bajo soberanía marroquí.
La entrevista aporta además un elemento especialmente significativo respecto a Argelia. Cuando el periodista plantea que Argel podría estar bloqueando la propuesta, Boulos rechaza esa caracterización. Define a Argelia como “un muy buen socio de Estados Unidos”, afirma que existe una excelente relación bilateral y agradece expresamente el papel desempeñado por el presidente argelino y su Gobierno. “Han estado ayudando”, afirma, antes de describir su actuación como constructiva.
Por tanto, la fotografía que dibuja el propio representante estadounidense es bastante más compleja que la de un proceso reducido a que el POLISARIO acepte una solución previamente decidida: hay cuatro interlocutores en las conversaciones, tres rondas no han conseguido un acuerdo y Washington continúa negociando y esperando propuestas de la parte saharaui.
Y cuando France 24 le pregunta directamente por su falta de optimismo, Boulos termina despejando cualquier interpretación sobre una resolución cercana: “Ahora mismo no tenemos una solución inminente que podamos sentir o tocar”.
La frase cobra especial relevancia cuando se acerca una nueva cita del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental. Durante meses, la resolución 2797 ha sido presentada desde Rabat y por sus aliados como un cambio que prácticamente habría predeterminado el desenlace del proceso. Sin embargo, el hombre de la Administración Trump que participa directamente en esos contactos reconoce algo mucho más sencillo: hay negociaciones, pero todavía no hay una solución mutuamente aceptable ni una solución inminente.
Y hay un último elemento que conecta directamente con lo que escuchamos esta misma semana a Pedro Sánchez en Harvard. El presidente español describió la resolución de Naciones Unidas hablando de una «región autónoma dentro de Marruecos». Ahora Boulos, desde una posición estadounidense explícitamente favorable a esa opción, confirma al mismo tiempo que el POLISARIO sigue negociando, que Washington espera su respuesta y que todavía queda “más trabajo por hacer”.
La diferencia vuelve a ser importante: una cosa es la solución que Estados Unidos desea y otra que esa solución haya sido ya aceptada por las partes o decidida por Naciones Unidas.
Fuente principal: France 24.
Información complementaria: Equipe Media y ECSaharaui.
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Fuente principal: France 24, entrevista de Marc Perelman a Massad Boulos
Información complementaria: Equipe Media, ECSaharaui
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