
La Dirección General de la Policía sostiene que el documento remitido a la Audiencia Nacional no atribuye a las fuerzas marroquíes la planificación ni la ejecución de la entrada masiva. EL ESPAÑOL describe, sin embargo, gendarmes guiando los flujos y agentes de paisano dando instrucciones. La discusión sobre las conclusiones del informe no resuelve la pregunta principal: qué hizo Marruecos mientras decenas de miles de personas cruzaban una frontera bajo su control.
Durante unas horas pareció que había aparecido la prueba que podía cambiar definitivamente el relato sobre Ceuta. EL ESPAÑOL publicó que un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional y remitido a la Audiencia Nacional describía una operación planificada para colapsar el sistema español de control fronterizo. Según esa información, gendarmes marroquíes condujeron a miles de personas hacia determinados puntos de acceso mientras individuos de paisano monitorizaban el movimiento y daban instrucciones sobre el terreno.
Horas después, la Dirección General de la Policía trasladó a Fernando Grande-Marlaska una conclusión distinta: no existe ningún informe policial que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de la entrada masiva. Interior intenta así cerrar una interpretación que chocaba frontalmente con lo defendido por Pedro Sánchez apenas dos días antes, cuando aseguró que no había información que permitiera responsabilizar a las autoridades de Marruecos.
Pero aquí aparece una diferencia importante. Una cosa es que el informe no concluya formalmente que Marruecos diseñó y ejecutó la operación y otra que los hechos recogidos durante la investigación permitan considerar que las autoridades marroquíes fueron simples espectadores de lo ocurrido.
Porque la información publicada atribuye al documento elementos muy concretos. Habla de un «guiado activo» de gendarmes marroquíes, de personas sin uniforme que dirigían a los migrantes hacia El Tarajal y daban instrucciones a policías, y asegura que existen imágenes de esos movimientos. También señala que la Policía había advertido el 29 de julio de un «riesgo extremo» de entradas coordinadas por vía marítima.
Hay todavía otro dato difícil de ignorar: según esa misma información, alrededor del 90 % de quienes entraron irregularmente regresaron a Marruecos pocas horas después. El informe describe además diferentes oleadas y una secuencia en la que primero se habría saturado el dispositivo de El Tarajal y después se habría reducido la capacidad española para responder a la llegada de familias, mujeres y menores.
Por eso la cuestión no puede reducirse a encontrar o no en el documento una frase que diga literalmente que «Marruecos planificó la operación». La pregunta es bastante más sencilla: qué hizo Marruecos mientras decenas de miles de personas atravesaban un espacio que estaba bajo su control.
Durante semanas hemos escuchado hablar de convocatorias en redes sociales, mafias, Rusia, Israel, extrema derecha internacional y campañas de desinformación. Todo eso puede formar parte del contexto y deberá investigarse donde corresponda. Pero ninguno de esos actores controlaba físicamente la frontera marroquí con Ceuta. Esa responsabilidad correspondía a Marruecos.
Y resulta especialmente difícil ignorarlo porque existe un contraste posterior. El propio documento, según EL ESPAÑOL, recuerda que una nueva convocatoria prevista para el 15 de agosto sí fue controlada por las autoridades marroquíes. Si Marruecos pudo impedir entonces otra entrada masiva, es inevitable preguntarse qué ocurrió de manera diferente el 30 y 31 de julio.
La discusión política española se ha desplazado ya hacia quién conocía el informe, cuándo llegó a Interior, qué dijo exactamente la Policía y qué responsabilidades deberían asumirse. Feijóo acusa al Gobierno de ocultar información; los socios de la izquierda reclaman explicaciones; y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, habla de una acción deliberada y de una estrategia de presión sobre las ciudades españolas.
Todo ello vuelve a situar en primer plano una relación con Marruecos en la que conviene distinguir entre ceder el Sáhara Occidental y ceder ante Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
Todo eso forma parte de la actualidad. Pero NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL lleva semanas planteando una cuestión anterior a todas esas polémicas.
Para quienes seguimos las relaciones entre España y Marruecos desde la perspectiva del Sáhara Occidental, el mecanismo resulta conocido: una discusión interminable sobre las palabras termina desplazando la atención de los hechos. Se debate si hubo «planificación», «participación», «colaboración», «negligencia» o una movilización espontánea mientras la pregunta elemental permanece intacta.
¿Cómo llegaron decenas de miles de personas hasta una frontera vigilada por Marruecos y qué hicieron exactamente las fuerzas marroquíes mientras aquello sucedía?
Interior intenta así cerrar una interpretación que chocaba frontalmente con lo defendido por Pedro Sánchez apenas dos días antes, cuando aseguró que no había información que permitiera responsabilizar a las autoridades de Marruecos, en una entrevista cuya ausencia del Sáhara Occidental y de Argelia analizamos en NOTEOLVIDES. Pero eso no convierte automáticamente en convincente la tesis contraria: que las autoridades marroquíes no tuvieron responsabilidad alguna en lo sucedido.
Porque antes que los informes, las declaraciones y las interpretaciones hay un hecho bastante difícil de discutir: la frontera desde la que comenzó todo estaba bajo control de Marruecos. Y seguimos esperando una explicación convincente sobre cómo dejó de estarlo precisamente durante aquellas horas.