Cada vez se repite más la idea de que la cuestión saharaui habría quedado atrás y que el mundo habría aceptado ya la ocupación marroquí como un hecho irreversible. Pero la realidad sigue diciendo otra cosa.
Por Victoria G. Corera – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL»
Hay una palabra que empieza a aparecer cada vez más alrededor del Sáhara Occidental: “superado”. No siempre se dice de forma explícita, pero aparece constantemente en determinados discursos políticos, mediáticos y diplomáticos. La idea de fondo es sencilla: el conflicto saharaui pertenecería ya al pasado, Marruecos habría consolidado definitivamente su posición y el mundo habría terminado aceptando esa realidad.
Sin embargo, basta observar mínimamente lo que ocurre alrededor del Sáhara Occidental para comprobar que el conflicto dista mucho de haber desaparecido.
La ONU sigue considerando el territorio como un proceso de descolonización pendiente. La MINURSO continúa desplegada más de treinta años después de la promesa de un referéndum que nunca llegó. Los campamentos saharauis siguen existiendo en pleno desierto argelino casi medio siglo después del inicio del exilio. Y desde 2020 el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario volvió a romperse, devolviendo la dimensión militar a un conflicto que muchos pretendían presentar como congelado o irrelevante.
Pero además hay algo más profundo ocurriendo en este momento. El Sáhara Occidental está reapareciendo en espacios donde hasta hace poco parecía prácticamente ausente.
Ha reaparecido en el Festival de Cannes a través de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen y Javier Bardem. Ha vuelto a colarse en debates europeos sobre medios de comunicación y diplomacia tras la polémica en torno a TV5MONDE y las recientes discusiones sobre la posición francesa respecto al conflicto.
TV5MONDE, Marruecos y el riesgo del silencio sobre el Sáhara Occidental
Continúa presente también en universidades latinoamericanas, actos de solidaridad en Europa, organizaciones africanas y debates sobre memoria colonial española. Incluso el lenguaje político está cambiando lentamente. Cada vez resulta más difícil presentar el conflicto únicamente como un simple problema regional o como un asunto definitivamente resuelto cuando siguen existiendo presos políticos saharauis, denuncias de violaciones de derechos humanos, tensiones militares y una población refugiada dependiente de ayuda internacional desde hace generaciones.
¿Por qué el Sáhara Occidental vuelve a correr el riesgo del olvido internacional?
La insistencia en presentar el Sáhara Occidental como un conflicto “superado” responde también a una estrategia política evidente: reducir progresivamente su visibilidad internacional hasta convertirlo en un asunto marginal del que apenas se hable.
Pero los conflictos no desaparecen simplemente porque algunos gobiernos intenten dejar de mirarlos.
Y quizá la paradoja actual sea precisamente esa: cuanto más se intenta relegar la cuestión saharaui a un segundo plano, más reaparece en espacios políticos, culturales y humanos donde sigue generando preguntas incómodas.
Porque el Sáhara Occidental no es un conflicto del pasado.
Es un conflicto que continúa abierto.
ARTÍCULO de la serie: DESMONTANDO BULOS de NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
— Victoria G. Corera