España retira 188.000 toneladas de aceite de oliva mientras se disparan las importaciones de Marruecos: ¿quién sale beneficiado?

Instalaciones de una almazara andaluza durante el proceso de recepción y tratamiento de aceitunas para la producción de aceite de oliva. Foto: Junta de Andalucía.

El Gobierno obliga a las almazaras españolas a almacenar el 12 % de su producción de aceite de oliva, mientras las importaciones procedentes de Marruecos registran un crecimiento extraordinario. La medida plantea interrogantes sobre sus efectos en los precios, las oportunidades para los proveedores extranjeros y los intereses de las grandes empresas importadoras y envasadoras.

España ha decidido inmovilizar unas 188.000 toneladas de aceite de oliva de producción nacional durante la campaña 2026-2027. La medida, publicada en el BOE el 6 de noviembre, obliga a las almazaras a almacenar el 12 % de su producción para evitar una caída de los precios en origen. Pero mientras se limita la cantidad de aceite español que puede comercializarse, las importaciones procedentes de Marruecos y Túnez continúan teniendo acceso al mercado. La contradicción merece atención: ¿puede una intervención presentada como protección del olivar español terminar favoreciendo también a los proveedores extranjeros?

Los datos sobre Marruecos son especialmente llamativos. Según las estadísticas oficiales recogidas por Agropopular, España importó 103 toneladas de aceite marroquí entre enero y abril de 2025, frente a 10.384,7 toneladas en el mismo período de 2026. Es decir, las compras se multiplicaron aproximadamente por cien en apenas un año. Túnez continúa siendo un proveedor mucho más importante en volumen, pero el crecimiento marroquí revela un cambio significativo en los flujos comerciales. Estas cifras son anteriores a la retirada ahora aprobada, por lo que no permiten atribuir ese aumento a la nueva medida.

El riesgo económico es sencillo de comprender. Cuando una cosecha abundante presiona los precios a la baja, el aceite nacional puede resultar más competitivo frente al importado. Si se retira parte de la producción española para sostener las cotizaciones, el aceite procedente de terceros países podría encontrar condiciones más favorables para entrar. No significa que las 188.000 toneladas inmovilizadas vayan a ser sustituidas automáticamente por importaciones, pero sí que la intervención puede modificar la competencia entre productores españoles y proveedores extranjeros. El Ministerio no ha explicado con suficiente detalle qué efecto espera sobre esas operaciones comerciales.

La cuestión afecta también a las empresas que compran aceite fuera de España para envasarlo, transformarlo o reexportarlo. El régimen de perfeccionamiento activo permite determinadas importaciones destinadas a operaciones industriales y posterior salida del mercado europeo. Cooperativas Agro-alimentarias de España ha reclamado su supresión y mayores controles sobre la trazabilidad del producto extranjero. Aunque la organización respalda el mecanismo de almacenamiento, sus exigencias ponen de manifiesto una preocupación que no desaparece con la retirada: qué operadores pueden aprovechar las diferencias de precios y condiciones comerciales entre el aceite español y el importado.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ya había advertido de los riesgos de intervenir la oferta. Entre ellos figuran posibles aumentos de precios para los consumidores y alteraciones de la competencia. A esas advertencias se añade ahora una pregunta sobre el comercio exterior: si España reduce temporalmente la disponibilidad de su propia producción, ¿qué mecanismos impedirán que parte del espacio comercial resultante sea ocupado por aceite extranjero? La respuesta requiere conocer los contratos de importación, los destinos del producto y la evolución efectiva de los precios, no solamente las previsiones de cosecha.

Marruecos ocupa un lugar especialmente sensible en esta discusión. El fuerte aumento de sus exportaciones de aceite hacia España coincide con una relación bilateral marcada por el giro diplomático de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental en 2022 y por otras decisiones económicas que afectan a ambos países. Esa coincidencia no demuestra una relación causal entre la política exterior española y las compras de aceite marroquí. Pero sí justifica exigir transparencia sobre las decisiones comerciales del Gobierno y sus consecuencias para un sector estratégico de la agricultura española.

La retirada del 12 % puede contribuir a sostener las cotizaciones que reciben los agricultores, pero también plantea riesgos para los consumidores y posibles oportunidades para los grandes operadores comerciales. Mientras se obliga a almacenar aceite producido en España, el país continúa importándolo de otros mercados, entre ellos Marruecos, cuyas ventas han crecido de forma excepcional.

La cuestión de fondo no es solamente por qué se retira aceite español, sino quién obtiene las ventajas de mantener los precios elevados mientras siguen abiertas las importaciones. Es una pregunta que el Ministerio de Agricultura debería responder con datos sobre los compradores, los volúmenes y el destino del aceite extranjero.

FUENTES

Ministerio de Agricultura – Retirada del 12 % de la producción de aceite de oliva

BOE – Resolución sobre la retirada temporal de aceite de oliva

Agropopular – Importaciones de aceite de oliva procedente de Marruecos


MÁS ACTUALIDAD SAHARAUI: Encuentra otras noticias y crónicas del Sáhara Occidental en EL OBSERVADOR SAHARAUI .

¿Lees habitualmente NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL?

Añádenos como fuente preferida en Google para encontrar más fácilmente nuestras publicaciones.

⭐ Añadir NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL como fuente preferida