Sáhara Occidental | El informe de Guterres coloca sobre la mesa una fase transitoria y una consulta al pueblo saharaui

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Las primeras informaciones publicadas sobre el nuevo informe de António Guterres permiten reconstruir con más detalle hasta dónde han llegado las negociaciones de 2026: una posible fase transitoria, un Consejo para acompañarla, garantías internacionales, seguridad, elecciones y una consulta significativa al pueblo saharaui conforme al principio de autodeterminación.

El nuevo informe del secretario general de Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental figura ya oficialmente registrado como S/2026/781, con fecha de 1 de octubre. Aunque su contenido completo todavía no está disponible públicamente, distintos medios han comenzado a adelantar algunos de sus elementos centrales y a perfilar con mayor precisión el alcance de las conversaciones desarrolladas durante este año.

Uno de los datos más relevantes es que el proceso político habría avanzado bastante más allá de una simple exposición de posiciones. Las informaciones conocidas sitúan durante el primer trimestre de 2026 tres rondas de negociaciones directas con participación de Marruecos, el Frente POLISARIO, Argelia y Mauritania, bajo la conducción de Staffan de Mistura y con una implicación directa de Estados Unidos.

La primera ronda se habría celebrado en Washington los días 18 y 19 de enero. Marruecos presentó una versión desarrollada de su propuesta de autonomía de 2007 y el Frente POLISARIO expuso sus propias propuestas para una solución política que garantice el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. La reunión habría servido para aclarar posiciones y abrir una nueva fase de diálogo directo.

El salto más significativo habría llegado en Madrid, los días 8 y 9 de febrero. Allí las conversaciones habrían descendido a cuestiones mucho más concretas vinculadas a una eventual transición. Entre ellas aparece la posible creación de un Consejo de transición, concebido no solo para acompañar ese período, sino también como un espacio desde el que seguir negociando los elementos aún pendientes de una solución mutuamente aceptable.

En esa misma fase se habrían abordado materias especialmente sensibles: el papel de los actores internacionales, las garantías necesarias para aplicar cualquier acuerdo, el reparto de recursos, la amnistía y la reconciliación, el desarme y la reintegración, las medidas de seguridad y los sistemas electorales. Las informaciones disponibles apuntan además a que Naciones Unidas y Estados Unidos comenzaron a trabajar en un acuerdo marco para una posible etapa transitoria.

Una tercera ronda, celebrada nuevamente en Washington los días 23 y 24 de febrero, habría profundizado en ese Consejo de transición y habría llevado el debate directamente hasta dos de los asuntos que siguen en el centro del desacuerdo: la autodeterminación y la soberanía sobre el Sáhara Occidental. Las diferencias continuarían siendo suficientemente importantes como para mantener ambas cuestiones abiertas.

ECSaharaui ha publicado este viernes algunos de los elementos que considera centrales del informe. Entre ellos destaca que cualquier propuesta debería someterse a una consulta significativa con el pueblo saharaui, de forma que pudiera aceptarla o rechazarla libremente, y que esa consulta estaría vinculada expresamente al principio de autodeterminación. También ha señalado la existencia de un acuerdo marco, una posible fase transitoria y la necesidad de garantías internacionales sólidas.

Otro elemento que empieza a perfilarse es que una eventual fórmula de autonomía no aparecería como un resultado automáticamente cerrado. Staffan de Mistura habría insistido en que cualquier propuesta de este tipo debe cumplir estándares internacionales elevados y contar con garantías suficientes, mientras el procedimiento final debería incluir la participación efectiva del pueblo saharaui.

Las informaciones conocidas apuntan igualmente a que, después de las tres rondas iniciales, el trabajo habría continuado mediante contactos separados con Marruecos, el Frente POLISARIO, Argelia y Mauritania. El objetivo habría sido revisar aquellos ámbitos en los que existía algún grado de aproximación y avanzar hacia un acuerdo marco capaz de ordenar una futura negociación más detallada.

Ese eventual acuerdo tendría una doble dimensión: desarrollar un modelo político más concreto y establecer al mismo tiempo el procedimiento mediante el cual el pueblo saharaui sería consultado sobre el futuro del territorio. Es precisamente en ese punto donde la cuestión de la autodeterminación seguiría ocupando un lugar central dentro del proceso.

El informe abordaría también el futuro inmediato de la MINURSO. Las informaciones disponibles indican que no se recomendarían cambios precipitados en la estructura o el mandato de la misión mientras las negociaciones siguen abiertas. Guterres mantendría además la recomendación de renovar la MINURSO por un año, hasta el 31 de octubre de 2027, aunque será el Consejo de Seguridad quien decida finalmente la duración y condiciones del nuevo mandato.

Los derechos humanos continuarían ocupando igualmente un espacio relevante. Entre los asuntos destacados figuran la ausencia de acceso de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos al territorio desde 2015, las restricciones denunciadas contra activistas saharauis y la situación de los presos de Gdeim Izik. ECSaharaui ha subrayado especialmente este último punto en sus informaciones de este viernes.

Todo ello permite empezar a dibujar un escenario más preciso de lo que se ha negociado durante 2026. Ya no se trataría únicamente de repetir posiciones conocidas sobre autonomía, soberanía o autodeterminación, sino de discutir mecanismos concretos para una eventual transición, garantías, seguridad, elecciones y fórmulas de consulta.

Nada de eso significa que exista ya un acuerdo político cerrado. Al contrario, las cuestiones decisivas seguirían abiertas. Pero el contenido que comienza a trascender apunta a que el proceso ha entrado en un terreno más concreto del que se conocía públicamente hasta ahora.

Octubre llevará ahora estas discusiones al Consejo de Seguridad. Staffan de Mistura y Alexander Ivanko deberán informar a sus miembros antes de que comience la negociación de la resolución que renovará el mandato de la MINURSO. Será entonces cuando pueda comprobarse cuánto de lo trabajado durante estos meses logra trasladarse al lenguaje político del Consejo.

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