La compra de consulados, Donald Trump, Pedro Sánchez… ¿y ahora qué?

La compra de consulados, Donald Trump, Pedro Sánchez… ¿y ahora qué?
 
La farsa marroquí empezó con la compra de Consulados fantasmas a países en fallida, después le siguieron los infames y bochornosos acuerdos de Abraham, y luego lo remataron con el chantaje y la coacción al presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez. 
 
Por Mah Iahdih Nan – OPINION
 
Madrid (ECS). – Hace aproximadamente unos cinco años, Marruecos trazó la estrategia de los hechos consumados, que se materializó con la táctica de la huida hacia delante, renunciando a todos los compromisos internacionales adquiridos y poniendo en tela de juicio a todos los organismos internacionales, así como sus normas, leyes y ordenamientos jurídicos, que son los que rigen el sistema de convivencia internacional.
 
Esta rebeldía protagonizada por un régimen autocrático, contó desgraciadamente con el apoyo de algunas de las potencias democráticas más influyentes del planeta. Hecho que ha sentado un grave precedente para el futuro de la convivencia, armonía y la paz entre los pueblos y países. Que las potencias encargadas de velar por el cumplimiento de la justicia y el derecho internacional, sean las primeras en violar esas normas y leyes, dando amparo a un régimen nada respetuosos con la legalidad, y el derecho humanitario, hace que el mundo navegue hacia un destino incierto, peligroso y de muchísima conflictividad.
 
La farsa marroquí empezó con la compra de Consulados fantasmas a países en fallida, después le siguieron los infames y bochornosos acuerdos de Abraham, que supusieron la traición a la causa árabe y palestina, la violación del derecho internacional en Palestina y en el Sahara Occidental y lo remataron con el chantaje y la coacción al presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez.
 
Sin embargo, a pesar de los comportamientos irresponsables como los de Trump y Sánchez, todos los estamentos internacionales coinciden en el imperativo del cumplimiento estricto de la ley y el derecho internacional en los conflictos sujetos a determinadas leyes internacionales, como es el caso del territorio no autónomo del Sahara Occidental.
 
Lo que hace que todas las piruetas, maniobras y patrañas ideadas por el régimen feudal marroquí queden en agua de borrajas. Nada, ni nadie, dará carpetazo final al conflicto saharaui, si no es la voluntad libre del pueblo saharaui y el cumplimiento estricto, de las normas y leyes establecidas para tal fin. Pierde su tiempo el arcaico y trasnochado Majzen marroquí, si cree, que las tretas inventadas en los despachos del Majzen en colaboración con agentes occidentales, finiquitaran a su favor el conflicto Saharaui, tan solo alargan la solución definitiva del conflicto y retrasarán la democracia y el progreso en Marruecos.
 
Debe el Májzen (Palacio Real marroquí), llegar a la conclusión de que los pronunciamientos forzados en los pasillos, el envío de documentos por la puerta de atrás o la compra de voluntades a costa de la pobreza de más del 60% de la población marroquí no servirán jamás para conceder la soberanía sobre el Sáhara Occidental.
 
Está más que constatado y reafirmado que ni el tuit de Trump, ni la zafia y burda carta de Sánchez, ni la compra de consulados a países necesitados y en apuros cambiarán el estatus jurídico y legal del Sáhara Occidental. Necesitará el Majzen, algo más de ingenio para revertir la legalidad, la justicia, los sentimientos y la identidad de los saharauis.
 
Aunque el Májzen persista en sus argucias, montando cada dos meses un nuevo, variopinto y adulterado escenario, como el simulacro artificial de la reciente y postiza conferencia internacional contra el DAECH. Muchos de los ministros y representantes que participaron en la Conferencia acabaron confesando su inutilidad y el uso torticero y maniqueo de la misma que hizo el régimen marroquí.
 
En definitiva, viendo el comportamiento gamberro e irrespetuosos con la cara girada del súbdito Nacer Bourita en la cumbre de jefes de estado y de Gobierno de la Unión Africana, demostrando su desconsideración, grosería y desprecia hacia áfrica y los africanos. De esa imagen se puede deducir fácilmente el talante del régimen feudal marroquí, su arrogancia y desdén hacia las normas de convivencia de los pueblos.
 
En espera de la próxima puesta en escena del Majzen, que le permita ocultar la contrariedad y el disgusto vivido en la última cumbre de la UA en Malabo, podemos concluir que ninguno de esos montajes le servirá al arcaico Majzén para anexarse el Sáhara Occidental.
 

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