Sáhara Occidental | La vía negociadora se mantiene mientras la guerra sigue abierta

negociación y guerra en el Sáhara Occidental

El informe de António Guterres muestra dos realidades que avanzan en paralelo: una vía política reactivada, con conversaciones sobre transición, garantías y autodeterminación, y un escenario militar en el que continúan los disparos, los ataques con drones y las víctimas.

En los últimos días han empezado a conocerse nuevos detalles sobre las tres rondas de negociación celebradas en 2026, la posibilidad de una fase transitoria, la creación de un Consejo de transición y la necesidad de una consulta significativa al pueblo saharaui. Pero el mismo informe del secretario general de Naciones Unidas recuerda que todo ese proceso político se desarrolla mientras la guerra continúa sobre el terreno.

António Guterres describe la situación en el Sáhara Occidental como marcada por «tensiones y hostilidades de baja intensidad» entre Marruecos y el Frente POLISARIO. La expresión diplomática, sin embargo, engloba una realidad más concreta: disparos contra posiciones militares, ataques con drones, vehículos destruidos y nuevas víctimas.

Según las informaciones difundidas por ECSaharaui a partir del informe, la MINURSO recibió durante el periodo analizado comunicaciones sobre ataques del Ejército saharaui contra posiciones de las Fuerzas Armadas marroquíes situadas en el muro o en sus inmediaciones. Al mismo tiempo, la misión de Naciones Unidas investigó varios ataques con drones atribuidos a Marruecos en las zonas situadas al este del muro.

Uno de esos episodios ocurrió el 31 de diciembre de 2025 en la región de Mijek. La MINURSO examinó un vehículo alcanzado cerca de una zona de extracción tradicional de oro y encontró restos compatibles con el impacto de un misil. En junio de 2026 volvió a investigar otros dos ataques en la misma región y localizó dos vehículos civiles con matrículas saharauis cuyos daños eran compatibles con impactos de misiles lanzados desde drones.

El informe recoge además que el Frente POLISARIO comunicó a la misión otro ataque ocurrido el 7 de junio en Mijek en el que murieron tres de sus militares, entre ellos Lahbib Mohamed Abdelaziz, hijo del histórico secretario general del Frente POLISARIO Mohamed Abdelaziz. Naciones Unidas señala que la MINURSO no pudo investigar directamente ese episodio al no disponer de las autorizaciones de seguridad necesarias.

También se registraron impactos en una zona con presencia civil que provocaron heridas a una persona y daños materiales. Staffan de Mistura expresó entonces su preocupación por las consecuencias que una escalada militar pudiera tener sobre el proceso político, mientras Estados Unidos advirtió de que este tipo de acciones no eran compatibles con el espíritu de las conversaciones abiertas durante 2026.

El Frente POLISARIO mantiene que el alto el fuego de 1991 quedó roto en noviembre de 2020 tras los acontecimientos de Guerguerat y sostiene desde entonces que se encuentra nuevamente en guerra con Marruecos. Para la parte saharaui, sus operaciones militares forman parte de su derecho a la resistencia y a la defensa frente a la ocupación.

Ese contexto resulta esencial para entender el alcance de las negociaciones que Naciones Unidas y Estados Unidos han impulsado durante este año. Las conversaciones sobre una eventual fase transitoria, garantías internacionales, seguridad, elecciones, recursos o mecanismos de consulta no se están desarrollando después de una guerra terminada, sino mientras continúa un enfrentamiento armado que Naciones Unidas intenta contener.

La propia MINURSO sigue operando sobre el terreno, aunque con importantes limitaciones de movimiento y capacidad. Su presencia continúa siendo uno de los pocos mecanismos disponibles para observar determinados incidentes, mantener canales de comunicación entre las partes y tratar de evitar que episodios concretos deriven en una escalada mayor.

El contraste que deja el informe de Guterres es difícil de ignorar. Mientras la diplomacia intenta reconstruir una vía negociadora después de años de bloqueo, el Sáhara Occidental continúa dividido por un muro militar y sometido a una situación de guerra reanudada en 2020.

Por eso, detrás de las discusiones sobre autonomía, autodeterminación, transición o garantías internacionales permanece una cuestión inmediata: cualquier acuerdo político tendrá que ser capaz también de detener una guerra que, aunque Naciones Unidas la describa como de «baja intensidad», continúa produciendo ataques, destrucción y víctimas sobre el terreno.

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Fuente: ECSaharaui, a partir del informe del secretario general de Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental.

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