SÁHARA OCCIDENTAL | El POLISARIO aborda la nueva etapa política tras la Resolución 2797 con una condición: negociar sí, desaparecer no

Apertura de la décima sesión ordinaria del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO, celebrada en los campamentos de refugiados saharauis. Imagen: SPS.

Brahim Ghali ha situado la Resolución 2797 y los contactos políticos abiertos este año en el centro de la nueva etapa saharaui. El mensaje del Frente POLISARIO es claro: está dispuesto a negociar, pero no a aceptar una fórmula que elimine al pueblo saharaui como sujeto político ni su derecho a decidir su futuro.

La décima sesión ordinaria del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO ha servido a Brahim Ghali para hacer balance de la situación política, militar y humanitaria, pero también para fijar la posición saharaui ante el escenario abierto después de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad. El secretario general del Frente POLISARIO y presidente de la República Saharaui confirmó que, a comienzos de este año, la organización participó en encuentros consultivos entre las partes del conflicto, con presencia de los dos países vecinos, y aseguró que acudió a ellos de buena fe y sobre la base del derecho internacional y de las resoluciones de Naciones Unidas.

Ahí está probablemente la parte más relevante de su intervención. El POLISARIO no rechaza el diálogo ni una nueva negociación, pero establece una frontera política muy concreta: cualquier solución debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia mediante un proceso libre, transparente y democrático. Ghali lo definió como un derecho “inalienable, no negociable y no delegable”, rechazando al mismo tiempo las fórmulas que, desde la perspectiva saharaui, puedan terminar legitimando la ocupación marroquí.

La posición adquiere especial significado en el contexto creado por la Resolución 2797. El texto del Consejo de Seguridad reforzó el peso diplomático de la propuesta marroquí de autonomía, pero mantuvo al mismo tiempo la referencia a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. Es precisamente en ese espacio donde el POLISARIO pretende situar la siguiente fase: participar en el proceso político sin aceptar que la negociación termine convirtiéndose en un mecanismo para dar por resuelta de antemano la cuestión que debería resolver.

Ghali vinculó además este debate con un escenario internacional en el que, a su juicio, los intereses geopolíticos están desplazando progresivamente a la legalidad internacional. Para la dirección saharaui, el riesgo no consiste únicamente en que cambien las alianzas o las posiciones diplomáticas, sino en que el pueblo saharaui acabe desapareciendo del propio planteamiento político de una solución. De ahí que el mensaje pueda resumirse de manera sencilla: negociar sí; desaparecer como sujeto de la descolonización, no.

El discurso abordó también la continuidad de las operaciones del Ejército saharaui, la reducción de la ayuda humanitaria destinada a los campamentos, la situación de los presos políticos saharauis y el papel de la República Saharaui en la Unión Africana. Ghali volvió a reclamar una implicación mayor de la organización continental en un conflicto que enfrenta a dos Estados miembros y que el POLISARIO continúa definiendo como una cuestión de descolonización inconclusa.

La reunión del Secretariado Nacional se celebra además con la mirada puesta en importantes citas internas, entre ellas la preparación del XVII Congreso del Frente POLISARIO. Pero el núcleo político de la intervención quedó situado fuera de esa agenda orgánica: ante una etapa diplomática más compleja y una creciente presión internacional para encontrar una salida, la dirección saharaui sostiene que puede discutirse el camino, el formato y los tiempos, pero no la existencia del pueblo al que corresponde decidir.

Fuente: Servicio de Prensa Saharaui (SPS), 3 de septiembre de 2026.