El Consejo de Seguridad inicia el proceso antes de octubre mientras se intensifican las tensiones diplomáticas en torno al futuro de la misión.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha iniciado la revisión estratégica del mandato de la MINURSO, un proceso previsto en la resolución 2797 adoptada en octubre de 2025 y que marcará los próximos meses en el conflicto del Sáhara Occidental.
A seis meses de la renovación del mandato, la misión —creada en 1991 con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación— vuelve al centro del debate sin haber cumplido su función principal. Este desfase entre mandato y realidad es, precisamente, uno de los elementos que alimentan la revisión actual.
👉 Sáhara Occidental: la MINURSO cumple 35 años sin referéndum mientras la ONU revisa su papel
Más allá del procedimiento técnico, el proceso se desarrolla en un contexto de creciente presión diplomática. Estados Unidos impulsa una reactivación del proceso político y busca acelerar una salida al conflicto, mientras otros actores clave del Consejo de Seguridad mantienen posiciones que dificultan cualquier cambio sustancial en el mandato.
En este equilibrio, Rusia y China conservan capacidad de veto sobre cualquier modificación relevante, lo que introduce un elemento de bloqueo estructural. Al mismo tiempo, la relación entre Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania sigue condicionando el margen de maniobra de Naciones Unidas.
La revisión de la MINURSO se convierte así en algo más que un debate sobre una misión de paz: es un reflejo de la correlación de fuerzas en el Consejo de Seguridad y de la falta de consenso internacional sobre el futuro del Sáhara Occidental.
👉 Sáhara Occidental: qué se juega realmente en la reunión del Consejo de Seguridad
En este contexto, comienzan a circular interpretaciones que presentan el proceso como un punto de inflexión en favor de determinadas posiciones. Sin embargo, la experiencia de los últimos años invita a la cautela. Las revisiones del mandato han sido frecuentes, pero raramente han alterado los fundamentos del conflicto.
La cuestión de fondo sigue intacta. El Sáhara Occidental permanece inscrito en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, y el principio de autodeterminación continúa siendo el eje del proceso, más allá de las dinámicas políticas del momento.
👉 Sáhara Occidental: la resolución 2797 y sus implicaciones reales
De cara a octubre, el escenario apunta a una combinación ya conocida: presión diplomática, tensiones entre grandes potencias y ausencia de consenso real. En ese marco, la revisión de la MINURSO puede ajustar el lenguaje o el enfoque de la misión, pero difícilmente modificará por sí sola el curso del conflicto.
La clave no está en el mandato, sino en la voluntad política.
Y esa sigue siendo la gran ausente.