
LECTURA DEL DÍA | 17 de agosto de 2026 — EL OBSERVADOR SAHARAUI en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL – Editorial
Agosto tiene esa capacidad de producir una falsa sensación de pausa. Hay menos actividad política, menos páginas en los periódicos y menos atención sobre asuntos que durante el resto del año ocupan titulares. Pero el Sáhara Occidental no está quieto. Mientras buena parte de Europa disfruta de las vacaciones, continúan moviéndose la diplomacia, los intereses económicos, las estrategias de influencia y, naturalmente, la propia resistencia saharaui.
Ayer una reflexión de Carmelo Ramírez publicada en La Provincia nos devolvía precisamente a esa realidad desde Canarias. Tener frente a las islas un Sáhara Occidental ocupado no es una cuestión lejana ni exclusivamente saharaui: afecta a los recursos naturales, las relaciones económicas, los espacios marítimos, la migración y la estabilidad regional. Mirar hacia el Sáhara es también mirar hacia el futuro del entorno inmediato de Canarias.
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También ayer Sidi Mohamed Omar volvía a situar la discusión donde nunca debería haber dejado de estar. Frente a los movimientos diplomáticos, los reconocimientos interesados y las sucesivas fórmulas que intentan presentar la ocupación como un hecho consumado, el representante del Frente POLISARIO ante Naciones Unidas recordó que cualquier solución sigue teniendo que pasar por el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro. La autodeterminación no es una concesión que pueda otorgarse o retirarse según cambien las alianzas: continúa en el centro de la cuestión del Sáhara Occidental.
Y mientras la diplomacia se mueve, también lo hace la batalla por el relato. Este fin de semana las autoridades marroquíes ordenaron abandonar Castillejos a los equipos de TVE y EFE que cubrían los acontecimientos junto a la frontera de Ceuta; RTVE denunció públicamente las restricciones sufridas por sus periodistas. Casi al mismo tiempo, en la Universidad de Verano de Boumerdès, el periodista saharaui Hamma El Mehdi reclamaba reforzar la capacidad propia para combatir rumores, manipulación, cuentas falsas y campañas de desinformación. Son escenarios diferentes, pero recuerdan algo que conocemos bien desde hace años en el Sáhara Occidental: controlar lo que puede verse, lo que puede contarse y la manera en que se construye un relato también forma parte de cualquier conflicto político.
Todavía hay otra mirada que conviene conservar. Tarfaya, Ifni y el Sáhara Occidental comparten una historia atravesada por la presencia española, pero no tuvieron el mismo estatuto ni siguieron el mismo proceso político. Recordarlo ayuda a comprender por qué medio siglo después el Sáhara Occidental continúa figurando ante Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización y por qué las fronteras heredadas del colonialismo tampoco consiguieron borrar las continuidades humanas saharauis.
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Ese puede ser nuestro punto de partida para este lunes. Hoy volveremos a mirar hacia América Latina, Europa y la batalla de la información, tres espacios aparentemente distintos en los que también se está jugando el futuro del Sáhara Occidental. Porque agosto puede reducir el ruido, pero no detiene la historia.
Y la historia saharaui continúa. 🇪🇭