La carta firmada por Giorgia Meloni, Friedrich Merz, Mette Frederiksen, Petteri Orpo, Donald Tusk y otros dirigentes europeos introduce un cambio importante en la lectura de la crisis de Ceuta: ya no se habla únicamente de inmigración irregular, sino de «ataque», «instrumentalización de la migración» y «amenazas híbridas».

Lo ocurrido en Ceuta empieza a abandonar definitivamente el terreno de una simple crisis migratoria. Pedro Sánchez habló primero de una «violación y un ataque a la integridad territorial de España». Ahora son dirigentes de numerosos países europeos quienes utilizan un lenguaje que sitúa los acontecimientos en un marco político y de seguridad mucho más amplio.
La carta remitida a António Costa, Ursula von der Leyen y la presidencia irlandesa del Consejo afirma que la sentencia del Tribunal Supremo español «ha sido utilizada para desencadenar este ataque». Pero la expresión más significativa aparece poco después, cuando los firmantes advierten contra los cruces masivos, «la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas».
No es una diferencia menor. Hablar de instrumentalización significa asumir que los movimientos migratorios pueden ser utilizados deliberadamente como herramienta para presionar a otro Estado. Y situarlos entre las amenazas híbridas aleja todavía más la explicación de una llegada espontánea de miles de personas.
La carta, sin embargo, evita responder a la pregunta decisiva: ¿quién instrumentaliza esa migración?
Marruecos aparece en el documento, pero no como responsable. Los dirigentes europeos celebran inicialmente la cooperación entre Madrid y Rabat para controlar la situación y, más adelante, reclaman que los ministros del Interior examinen «la eficacia de la cooperación de la UE con Marruecos».
La combinación resulta difícil de ignorar. Europa habla de ataque, reconoce la instrumentalización migratoria como amenaza híbrida y, al mismo tiempo, pone bajo examen una cooperación fronteriza con Marruecos de la que depende buena parte de su política migratoria.
Resulta también significativo que entre quienes firman figuren Meloni, Merz, Frederiksen, Orpo o Tusk, representantes de gobiernos con posiciones muy diferentes y algunos especialmente críticos con la actuación española durante la crisis. Pese a ello, la carta reconoce que Ceuta es una frontera exterior de la Unión y que protegerla constituye una responsabilidad europea compartida.
La cuestión ya no consiste solamente en saber qué ocurrió en Ceuta. Europa empieza a reconocer qué tipo de instrumento se utilizó. Falta todavía la parte más incómoda: determinar quién lo utilizó y por qué.
Y esa pregunta vuelve a conducir inevitablemente hacia Marruecos.
DOCUMENTO | Texto de la carta sobre la crisis de Ceuta
Por su interés y para permitir la consulta directa de las expresiones utilizadas por los firmantes, reproducimos el texto de la carta remitida a António Costa, Ursula von der Leyen y la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea.
Estimado Presidente Costa,
Estimada Presidenta von der Leyen,
Estimado Taoiseach:
Le escribimos para expresar nuestra seria preocupación por los recientes acontecimientos en la frontera exterior de la Unión Europea en Ceuta. Estamos decididos a impedir que los traficantes de personas pongan en cuestión la integridad de las fronteras exteriores de la Unión.
Reconocemos que la reciente sentencia del Tribunal Supremo español ha sido utilizada para desencadenar este ataque y para abusar de nuestro sistema de migración y asilo. Al mismo tiempo, tenemos el deber de disuadir eficazmente y combatir sin descanso la inmigración ilegal, coordinando nuestra acción, reforzando nuestras fronteras exteriores y abordando todas las políticas que puedan actuar como factores de atracción, como la regularización de un número muy elevado de migrantes irregulares.
No podemos permitir que los cruces masivos incontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas generen la percepción de que es posible entrar ilegalmente en la Unión Europea y de que la entrada ilegal de un migrante puede convertirse en una estancia legal.
Tal percepción alentaría nuevos intentos, socavaría la confianza en nuestra política migratoria común y tendría repercusiones para todos los Estados miembros. La situación actual subraya además la importancia de la Declaración de Chisináu sobre migración y la necesidad de su aplicación rápida y efectiva.
Los acontecimientos de los últimos días exigen una respuesta europea inmediata y coordinada. Celebramos que España y Marruecos estén cooperando estrechamente para garantizar el rápido retorno de los migrantes que entraron ilegalmente y que un gran número de ellos ya haya sido devuelto. Esperamos que, con el apoyo de la Unión Europea, la situación actual quede plenamente bajo control.
Habida cuenta de la gravedad de la situación, pedimos a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque, con carácter de urgencia, una videoconferencia extraordinaria de los Ministros del Interior. Esta reunión debería permitir una evaluación común de la situación y un acuerdo sobre una respuesta europea coordinada, incluida la movilización rápida de los instrumentos disponibles de la UE y el apoyo necesario a España para restablecer el control efectivo de la frontera exterior de la Unión e impedir nuevos cruces incontrolados. Los ministros deberían considerar en particular un refuerzo del apoyo de Frontex y la eficacia de la cooperación de la UE con Marruecos.
Tomamos nota de que no se han registrado movimientos no autorizados hacia el resto de Europa. Reiteramos nuestra disposición a adoptar cuantas medidas sean necesarias, de conformidad con el Derecho de la Unión y el Código de Fronteras Schengen, para salvaguardar el orden público y hacer frente a los riesgos derivados de los movimientos secundarios, incluso mediante el refuerzo o la reintroducción de controles temporales en las fronteras interiores.
El Consejo Europeo ha subrayado de forma reiterada que la protección de las fronteras exteriores de la Unión, la prevención de la inmigración ilegal y de los movimientos secundarios, y la garantía de solidaridad con los Estados miembros situados en primera línea o sometidos a una presión particular son responsabilidades europeas compartidas. La situación actual exige unidad, determinación y urgencia.
Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda con rapidez, eficacia y de manera coordinada.
Atentamente.
Nota de NOTEOLVIDES: Entre los firmantes que aparecen en la copia difundida figuran Giorgia Meloni, Mette Frederiksen, Friedrich Merz, Petteri Orpo y Donald Tusk, junto a dirigentes de numerosos Estados miembros. Diversos medios sitúan el respaldo a la iniciativa por encima de los veinte países.