
Las dos ciudades españolas se encuentran en el norte de África y tienen frontera terrestre con Marruecos. Decir que están «geográficamente en Marruecos» confunde continente, territorio y soberanía y convierte una reivindicación política en una aparente descripción geográfica.
Carlos C. García
Con Ceuta y Melilla de nuevo en el centro de la actualidad, hay una expresión que se repite con sorprendente facilidad: ambas ciudades estarían «geográficamente en Marruecos». No es correcto.
Ceuta y Melilla están geográficamente en África, concretamente en el norte del continente. Están bajo soberanía española y sus límites terrestres son frontera con Marruecos. Son dos afirmaciones perfectamente compatibles. África es un continente; Marruecos es un Estado. Confundir ambas categorías sería tan absurdo como sostener que cualquier territorio europeo que limita con España está, por esa razón, «geográficamente en España».
La diferencia puede parecer puramente semántica, pero deja de serlo en cuanto entran en juego las reivindicaciones territoriales. Decir que una ciudad está «en Marruecos» no se limita a indicar dónde se encuentra en un mapa: incorpora implícitamente la idea de que forma parte del territorio marroquí. Y precisamente esa es una cuestión política, no una descripción geográfica neutral.
El ordenamiento jurídico español tampoco deja lugar a dudas sobre cómo define ambas ciudades. Los Estatutos de Autonomía de 1995 establecen respectivamente que Ceuta y Melilla son «parte integrante de la Nación española» y delimitan como territorio de cada ciudad el comprendido dentro de su término municipal. La Comisión Europea, además, considera las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con Marruecos fronteras exteriores del espacio Schengen. Hay frontera precisamente porque a un lado se encuentra territorio español y al otro territorio marroquí.
Otra cosa distinta es que Marruecos reivindique la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Rabat acaba de reiterar esa posición y España ha vuelto a rechazar cualquier negociación sobre su soberanía. Esa es la forma correcta de contarlo: Marruecos las reclama. Lo que no resulta correcto es anticipar el resultado de esa reivindicación mediante una expresión aparentemente geográfica y afirmar que las ciudades están «en Marruecos».
Cuando las palabras dibujan fronteras
Para quienes seguimos el Sáhara Occidental, esta cuestión resulta especialmente familiar. Las palabras y los mapas no son inocentes cuando describen territorios cuya soberanía es objeto de reivindicaciones políticas.
Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental no tienen el mismo estatuto jurídico, y no tendría sentido equipararlos. Naciones Unidas mantiene al Sáhara Occidental desde 1963 en su lista de Territorios No Autónomos y continúa considerando pendiente su proceso de descolonización. Precisamente por ser situaciones distintas resulta todavía más importante utilizar correctamente las palabras.
El mecanismo comunicativo, sin embargo, sí resulta reconocible. Cuando un mapa representa el Sáhara Occidental integrado sin más dentro de Marruecos, está ofreciendo como hecho consumado una soberanía que Naciones Unidas no ha reconocido de esa manera. Cuando se afirma que Ceuta y Melilla están «geográficamente en Marruecos», ocurre algo parecido: una determinada tesis política se introduce dentro de una supuesta evidencia geográfica.
No se trata de negar que Ceuta y Melilla estén en África. Todo lo contrario. España tiene territorio en el continente africano. Ceuta y Melilla están en África, en la costa norte del continente, y limitan con Marruecos. Esa formulación describe la realidad geográfica sin necesidad de convertirla en una declaración sobre soberanía.
La precisión cobra especial importancia estos días. Marruecos ha reforzado nuevamente su dispositivo fronterizo después de que hayan circulado en redes sociales convocatorias para nuevos intentos masivos de entrada el próximo 15 de agosto, apenas dos semanas después de la grave crisis vivida en Ceuta. En un momento en que vuelven a mezclarse fronteras, migración, soberanía y relaciones entre España y Marruecos, conviene empezar por llamar correctamente a cada cosa.
Ceuta y Melilla están en África. Marruecos está al otro lado de su frontera. No es lo mismo que estar «geográficamente en Marruecos».