Sáhara Occidental | Qué puede decidir realmente el Consejo de Seguridad en octubre y qué no puede decidir

Qué puede decidir el Consejo de Seguridad en octubre

Sabemos ya por qué octubre ocupa un lugar especial en el calendario saharaui. Ahora toca la pregunta decisiva: ¿hasta dónde puede llegar realmente el Consejo de Seguridad cuando vote una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental? Puede cambiar el mandato de la MINURSO, modificar el lenguaje político, aumentar la presión sobre las partes y orientar las negociaciones. Pero una resolución no convierte por sí sola una propuesta en un acuerdo ni permite confundir la posición de un Estado con una decisión de Naciones Unidas.

Carlos Cristóbal – NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

En la primera parte de este análisis explicábamos por qué octubre concentra cada año tanta atención: termina el mandato de la MINURSO y el Consejo de Seguridad debe volver a pronunciarse. Pero conocer cómo se prepara y negocia una resolución es solo la mitad de la cuestión. La otra mitad, quizá la más importante, consiste en saber qué consecuencias reales puede tener el texto que finalmente se apruebe y qué cosas no quedan automáticamente decididas porque aparezcan —o desaparezcan— determinadas palabras.

El Consejo puede renovar la MINURSO por un año, por un período diferente o introducir cambios en su mandato. Puede pedir nuevos informes al secretario general, establecer prioridades, reforzar el papel del enviado personal y modificar el lenguaje con el que describe el proceso político. También puede colocar mayor énfasis en determinadas propuestas, reclamar a las partes que negocien sobre unas bases concretas o señalar qué opciones considera más viables. Nada de eso es irrelevante: cada modificación altera el terreno diplomático y condiciona la negociación posterior.

Este año hay además un elemento especial. La resolución 2797 pidió al secretario general un examen estratégico sobre el futuro mandato de la MINURSO, teniendo en cuenta la evolución de las negociaciones. Por tanto, el debate de octubre no tiene por qué limitarse a repetir lo aprobado doce meses antes. También puede abrir una discusión sobre qué misión quiere mantener Naciones Unidas en el Sáhara Occidental, qué funciones debe desempeñar y hasta qué punto sigue respondiendo a una realidad muy distinta de aquella para la que fue creada en 1991. Como vimos al preguntarnos qué queda hoy del referéndum que debía organizar la MINURSO, la misión continúa sobre el terreno mientras la consulta que dio origen a su nombre nunca llegó a celebrarse.

El Consejo también puede modificar el marco político de las conversaciones. La resolución 2797 hizo precisamente eso al establecer que las negociaciones tomaran como base la propuesta marroquí de autonomía y al señalar que una autonomía genuina podría representar el resultado más factible. Pero el texto mantuvo al mismo tiempo dos elementos fundamentales: la necesidad de alcanzar una solución definitiva aceptable para las partes y que esa solución contemple la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. Es ahí donde empieza la diferencia entre orientar una negociación y haber resuelto ya su resultado.

Por eso las recientes declaraciones de Massad Boulos resultan tan útiles para entender dónde está el límite. Estados Unidos reconoce la soberanía marroquí y defiende expresamente la autonomía bajo esa soberanía, pero su propio enviado ha confirmado que tres rondas de conversaciones no han conseguido una solución mutuamente aceptable, que Washington sigue esperando las observaciones del Frente POLISARIO y que no existe una solución inminente. Lo analizamos en NOTEOLVIDES. La posición estadounidense es clara; el acuerdo entre las partes, sencillamente, todavía no existe.

Y esto permite explicar también qué no puede hacer una resolución por sí sola. El Consejo puede declarar que una propuesta debe servir de base a las negociaciones, respaldarla con mayor o menor intensidad e incluso aumentar considerablemente la presión política para que sea aceptada. Lo que no puede fabricar mediante una frase es una solución «mutuamente aceptable» cuando una de las partes no la ha aceptado. Puede cambiar el marco de la negociación, pero no convertir automáticamente negociación en acuerdo.

Tampoco debe confundirse la posición nacional de Estados Unidos con la posición colectiva de Naciones Unidas. Washington reconoce la soberanía marroquí desde 2020. Eso es una decisión estadounidense. Para afirmar que el Consejo de Seguridad ha adoptado esa misma posición habría que encontrar esa afirmación en el texto aprobado por el Consejo. La resolución 2797 no lo hizo. De ahí la importancia de distinguir siempre entre lo que dice Washington, lo que dice Rabat y lo que realmente acaba diciendo Naciones Unidas después de la negociación entre los quince miembros.

Algo parecido ocurre con el estatuto internacional del territorio. Una resolución que renueva la MINURSO no elimina por sí misma al Sáhara Occidental de la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas ni cierra automáticamente el proceso de descolonización que se aborda también en otros órganos de la organización. El Consejo de Seguridad tiene un peso político enorme y sus decisiones pueden transformar profundamente el escenario, pero no toda la cuestión saharaui se reduce a lo que ocurre una tarde de octubre en la sala del Consejo.

Por eso habrá que tener cuidado cuando llegue la votación. Cada parte intentará presentar el resultado como una confirmación de su propio relato. Marruecos insistirá en todo aquello que refuerce la propuesta de autonomía; el Frente POLISARIO pondrá el foco en la autodeterminación, en la ausencia de reconocimiento de la soberanía marroquí y en cualquier referencia a una solución aceptable para las partes. Los gobiernos que participan en el debate destacarán unas frases y silenciarán otras. Ya hemos visto esa diferencia al contrastar las palabras de Boulos con el relato presentado por Nasser Bourita.

La tarea de quienes seguimos el Sáhara Occidental será bastante más sencilla: leer primero la resolución y escuchar después las interpretaciones. Comparar el texto nuevo con el anterior, comprobar qué se ha añadido, qué se ha eliminado y qué se ha mantenido. Solo entonces podrá saberse si octubre ha cambiado realmente el marco político o si, detrás de grandes titulares, siguen permaneciendo las mismas preguntas fundamentales.

El Consejo de Seguridad puede cambiar mucho en octubre. Puede redefinir la MINURSO, endurecer o suavizar el lenguaje, reforzar determinadas opciones y modificar el equilibrio diplomático. Lo que no puede hacer es convertir retrospectivamente una negociación sin acuerdo en una solución ya aceptada. Cuando termine la votación, la pregunta importante no será quién proclama haber ganado, sino qué ha decidido realmente Naciones Unidas y qué cuestiones siguen todavía pendientes de resolver.

¿Lees habitualmente NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL?

Añádenos como fuente preferida en Google para encontrar más fácilmente nuestras publicaciones.

⭐ Añadir NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL como fuente preferida