
Uno sostiene militarmente el control marroquí sobre gran parte de un territorio pendiente de descolonización; el otro se reivindica como ejército de liberación nacional saharaui. Reducir este último a una «milicia» borra deliberadamente la realidad del conflicto.
Presentar al Ejército saharaui como una simple «milicia armada» permite borrar de la fotografía al Ejército Real marroquí, el muro militar que divide el territorio y medio siglo de una descolonización sin resolver. En el Sáhara Occidental no apareció de pronto un grupo armado perturbando una situación pacífica. Hay dos fuerzas militares enfrentadas y un territorio cuyo estatuto internacional sigue pendiente.
Carlos Cristóbal – NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Hay palabras que no se eligen inocentemente. Hablar ante Naciones Unidas de «milicias separatistas» y colocarlas junto a organizaciones terroristas, redes criminales o mercenarios pretende construir una imagen muy determinada: la de un Estado enfrentado a grupos armados que alteran el orden. Ese relato puede servir a la diplomacia marroquí. No describe, sin embargo, lo que existe sobre el terreno en el Sáhara Occidental.
Allí no hay un territorio pacífico en el que una milicia decidió empuñar las armas. Hay un gigantesco dispositivo militar que lo atraviesa de norte a sur. El berm, el muro levantado durante la guerra, separa las posiciones del Ejército Real marroquí y las fuerzas militares del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS). Así lo describe la propia MINURSO, que continúa desplegada a ambos lados y observando las actividades militares de las dos partes. Naciones Unidas no habla de un ejército frente a una banda armada: habla de dos fuerzas enfrentadas.
Desde nuestra perspectiva, la diferencia política es además esencial. Uno de esos ejércitos mantiene el control de la mayor parte de un territorio que Naciones Unidas continúa considerando pendiente de descolonización; el otro pertenece al movimiento que representa la reivindicación nacional saharaui y define su acción armada como lucha de liberación. Se puede discutir esa lucha, reclamar un alto el fuego o exigir que termine. Lo que no resulta aceptable es hacer desaparecer al primer ejército para presentar únicamente al segundo como problema.
El alto el fuego de 1991 no se rompió en un vacío histórico. El 13 de noviembre de 2020, en Guerguerat, MINURSO observó movimientos de fuerzas del Frente POLISARIO y posteriormente fuego de armas pesadas procedente de la zona del muro donde estaba desplegado el Ejército Real marroquí. Al día siguiente, Brahim Ghali declaró terminada la adhesión del Frente POLISARIO al alto el fuego y anunció la reanudación de la lucha armada. Desde entonces, Naciones Unidas constata hostilidades de baja intensidad entre las partes, no una campaña unilateral de una supuesta milicia contra un Estado ajeno al conflicto.
Y esta distinción importa especialmente cuando nos acercamos a octubre. Convertir al Ejército saharaui en una «milicia» permite intentar dar el siguiente paso: cuestionar al Frente POLISARIO como interlocutor político. Sin embargo, la propia resolución 2797 sigue hablando de las partes, pide que participen en las negociaciones y exige una solución final mutuamente aceptable que contemple la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. No ha expulsado al POLISARIO del proceso ni ha convertido al Ejército marroquí en una fuerza neutral encargada de mantener el orden en un territorio cuya soberanía esté internacionalmente resuelta.
Conviene por tanto conservar la fotografía completa. En el Sáhara Occidental hay un muro militar, fuerzas marroquíes a un lado, fuerzas saharauis al otro y una misión de Naciones Unidas entre ambas. Hay disparos, posiciones militares, minas y una guerra que volvió a abrirse en 2020. Y por encima de todo ello permanece una cuestión que ninguna terminología diplomática puede hacer desaparecer: el territorio continúa pendiente de una solución política que determine su futuro.
Llamar «milicia armada» al Ejército saharaui mientras se silencia el enorme despliegue militar marroquí no explica el conflicto: lo reescribe. Para NOTEOLVIDES, las palabras importan precisamente porque detrás de ellas se intenta modificar la realidad. En el Sáhara Occidental no hay una «milicia» perturbando una soberanía pacíficamente establecida. Hay dos ejércitos frente a frente. Y hay un pueblo cuya descolonización continúa sin terminar.
Carlos Cristóbal
La delegación del Frente Polisario llega a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU
El ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Yeslem Beissat, y el representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Dr. Sidi Mohamed Omar. https://t.co/lobPj5ABYq
— Hafdala Chadad (@ChadadHafdala) September 22, 2026
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