La diplomacia saharaui pisa el acelerador en Europa, África y América Latina

La diplomacia saharaui pisa el acelerador en Europa, África y América Latina
 

 

Ali Mohamed./Salem Mohamed.

ECS. Madrid. | Desde que se reinició la guerra del Sáhara Occidental el pasado Noviembre tras la violación marroquí del alto el fuego, el cuerpo exterior de la República Saharaui se ha movilizado masivamente en una vorágine diplomática con un marcado énfasis en la conclusión pacífica y descolonización de la última colonia africana; el Sáhara Occidental.

La batalla diplomática saharaui parte con desventaja en cualquier escenario, ya que no todos los países lo reconocen como estado, lo que le otorgaría amplias relaciones bilaterales y la participación/membresía en organizaciones multilaterales donde defender su posición, no obstante en estos últimos once meses la carrera desenfrenada contra Marruecos dejó al país magrebí este hundido en África y Europa, además de un resucitado y creciente apoyo diplomático en Latinoamérica. Es la fuerza legal de una justa causa que ha puesto y pondrá a los países ante sus responsabilidades.

Marruecos optó por la táctica y la República Saharaui por la estrategia, mientras los últimos basaron su ofensiva diplomática en la legalidad internacional, el régimen marroquí maniobró con las típicas bazas para mostrar fuerza: inmigración, chantaje y amenazas, poniendo en entredicho su concepto de vecindad y cooperación. Por el contrario, los saharauis lograron una resolución a su favor del Consejo de Paz y Seguridad de la UA, una sentencia del TJUE que fuerza una política de diferenciación, dos reconocimientos en Latinoamérica, importantes apoyos en el Senado estadounidense, el veto del consulado norteamericano en Dajla ocupada y una difusión internacional sin precedentes apuntándose más apoyos y visibilidad a su causa. El fracaso más reciente del régimen marroquí en sus fallidos intentos de desacreditar y deslegitimar a la República Saharaui tuvo lugar esta misma semana, en la que se celebra la reunión ministerial conjunta de la Unión Africana y la Unión Europea, y en la que la RASD participa. En contraparte, el régimen marroquí se regocijó con el tuit de Trump que con el tiempo se volvió en su contra al estallarle varias crisis diplomáticas por su descarado desprecio a la legalidad internacional. Ahora, con un panorama bastante inflamable debido al ulterior, y no deseado, desarrollo de los acontecimientos en torno al expediente saharaui que contradice la retórica con la que se promovió el acuerdo israelo-marroquí de traer paz a la región. Marruecos emerge en el horizonte como el gran perdedor del acuerdo trilateral; los dos memorandos que se firmaron; venta de drones estadounidenses y reconocimiento de la soberanía sobre partes del Sáhara Occidental solo perviven como el ‘cebo’ que fue.

De cara a esta situación resultante de su ofensiva fallida tanto en Europa como en África, un Marruecos desorientado y desgastado se ha inclinado por aliarse con el estado sionista intentando introducirlo en la Unión Africana para allanar el camino a su agenda expansionista, intento que falló. Frente a la estrechez de margen maniobra de la que dispone respecto al conflicto saharaui, ha aplicado aquello de »donde no llega tu mano de hierro, ofrece tu guante de seda», embarcándose a contrarreloj en la diplomacia del cheque para comprar voluntades; Inversiones a fondo perdido, donaciones sujetas a posicionamientos y subvenciones a cambio de consulados en los territorios ocupados del Sáhara Occidental suponen la columna vertebral de la estrategia marroquí para alargar su ilegal ocupación. Una situación ilegal solo se puede mantener por métodos ilegales, y ahí reside su cortoplacismo e inevitable fracaso, como ha sucedido con la sentencia de TJUE que anuló los acuerdos comerciales entre Marruecos y la UE. A este respecto, la debacle marroquí en Europa es tal que ha obligado a Mohamed VI a realizar una serie de modificaciones en sus embajadas clave de Madrid, Bruselas, Berlín y París.

Marruecos sigue en su línea con la política del cheque que ha demostrado tantas veces su limitación. En Paraguay las próximas elecciones serán dentro de dos años, en 2023, y los cambios de gobierno en Latinoamérica regularmente conllevan un cambio en sus posiciones sobre el Sáhara Occidental como pasó con Panamá, Perú, Bolivia, Ecuador e.t.c.. y ahí estará la diplomacia del maletín de nuevo para lograr con dinero lo que no puede lograr con las armas de la diplomacia convencional.

Por su parte el Frente Polisario ha intensificado la actividad diplomática en países clave para la resolución del conflicto como España y Rusia, estas últimas dos semanas el Frente Polisario mantuvo una serie de encuentros en Rusia, donde el Viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia apoyó las negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos. En España también se está llevando una intensa agenda con actores autonómicos.

El proceder que tiene Marruecos al manejar la descolonización del Sáhara pone de relieve sus debilidades y atestigua que el régimen marroquí tiene un problema real de cara al futuro del territorio que ocupa, por mucho que trate de maquillarlo. La fuerza de cualquier política es limitada cuando la contradicción con los hechos es demasiado grande, el régimen marroquí tarde o temprano se verá obligado a ceder y modificar su estrategia diplomática.

Origen: La diplomacia saharaui pisa el acelerador en Europa, África y América Latina.