Nacionalidad, autodeterminación y recursos: el Sáhara Occidental no admite atajos

La Ley de Nacionalidad puede reparar parte del abandono español, pero no sustituye el derecho colectivo del pueblo saharaui. Y ninguna carretera dedicada a Trump convierte en marroquí un territorio que continúa pendiente de descolonización.

LA LECTURA DEL DÍA · 29 de julio de 2026 . Por EL OBSERVADOR SAHARAUI 

La jornada de ayer dejó dos ideas que conviene mantener unidas. La primera: toda medida que mejore la vida de los saharauis merece ser valorada. La segunda: ninguna reparación individual puede convertirse en sustituto de la autodeterminación ni utilizarse para cerrar políticamente una descolonización pendiente.

Brahim Ghali expresó esa posición con especial claridad en su entrevista con Europa Press. El presidente de la República Saharaui consideró positiva la futura Ley de Nacionalidad porque puede aliviar la difícil situación acumulada durante cincuenta años de exilio, ocupación y abandono. Pero recordó también que no es eso únicamente lo que el pueblo saharaui espera del PSOE y del resto de fuerzas políticas españolas.

En Brahim Ghali valora positivamente la Ley de Nacionalidad Saharaui, pero recuerda que no sustituye la autodeterminación destacamos precisamente esa diferencia. La nacionalidad puede reparar derechos negados, facilitar la vida de miles de familias y reconocer los vínculos históricos creados durante la administración española. Lo que no puede hacer es resolver por sí sola la ocupación ni reemplazar el derecho de todo un pueblo a decidir su futuro.

También por eso seguimos insistiendo en la necesidad de llamar a las cosas por su nombre. No hablamos de una población dispersa sin derechos colectivos, sino de un pueblo. Hablamos de un territorio ocupado. Y no estamos ante una cuestión territorial ya resuelta, sino ante un proceso de descolonización que continúa abierto.

Ese fue el eje de Pueblo saharaui, territorio ocupado, descolonización pendiente: llamar las cosas por su nombre. Las palabras no son un adorno. Determinan quién aparece como sujeto de derechos, quién puede decidir y quién debe prestar su consentimiento para cualquier actividad desarrollada sobre el territorio y sus recursos.

La vía Tiznit-Dajla atraviesa El Aaiún y conecta Marruecos con el Sáhara Occidental ocupado. Rabat utiliza esta infraestructura como parte de su estrategia de integración territorial y propaganda política.

La misma cuestión reaparece en la denominada «autopista Donald Trump». Rabat presenta como un homenaje propio una carretera que atraviesa El Aaiún, Bojador y Dajla. Sin embargo, Mohamed VI no puede regalar políticamente aquello sobre lo que Marruecos no posee soberanía reconocida.

EL OBSERVADOR SAHARAUI lo resumió en OPINIÓN | Mohamed VI regala a Trump lo que no es suyo. El supuesto bautizo de la carretera refleja una práctica más amplia: utilizar el territorio, las infraestructuras y los recursos naturales saharauis para consolidar alianzas internacionales y presentar la ocupación como irreversible.

El trabajo de EL OBSERVADOR SAHARAUI amplió ayer esa mirada. Cuatro eurodiputados elegidos en España reclamaron una investigación internacional sobre los ataques con drones contra civiles saharauis; la República Saharaui intervino como miembro de pleno derecho en el Consejo Ejecutivo de la Unión Africana; y el Parlamento saharaui agradeció a Francina Armengol su solidaridad, al tiempo que le pidió actuar ante la situación de Naâma Asfari y los presos políticos saharauis.

Sahara Press Service completó el panorama institucional. Khatri Addouh advirtió contra los intentos de desvirtuar la naturaleza del conflicto como proceso de descolonización; el Frente Polisario situó la batalla jurídica por los recursos naturales entre sus principales frentes; y la diplomacia saharaui mantuvo su actividad en la Unión Africana, Europa y América Latina.

Las noticias pueden parecer distintas, pero vuelven a conducir al mismo punto. La nacionalidad no sustituye la autodeterminación. Las infraestructuras no crean soberanía. Y el paso del tiempo no convierte la ocupación en un derecho.

Pueblo saharaui, territorio ocupado y descolonización pendiente. Sin atajos.