Sáhara Occidental | La guerra olvidada que recuerda una realidad: la República Saharaui controla parte del territorio

Mientras la diplomacia internacional habla de autonomía, reconocimientos y nuevas alianzas, la confrontación armada continúa mostrando sobre el terreno una realidad que demasiadas veces desaparece del relato: el muro divide el Sáhara Occidental y deja al este una parte del territorio fuera del control marroquí.

El Sáhara Occidental sigue en guerra. Una guerra de baja intensidad, intermitente y prácticamente desaparecida de la información internacional, pero una guerra al fin y al cabo. Esta semana, el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) ha vuelto a comunicar ataques contra posiciones de las fuerzas marroquíes situadas a lo largo del muro. La magnitud concreta de muchos de esos ataques resulta difícil de verificar de manera independiente y los comunicados militares no deben confundirse con balances comprobados. Pero que resulte difícil medir cada acción no significa que la confrontación haya terminado.

Naciones Unidas reconoce que el alto el fuego establecido en 1991 se rompió en noviembre de 2020 y continúa describiendo una situación de hostilidades de baja intensidad. La MINURSO sigue observando e investigando incidentes militares sobre el terreno. Seis años después, por tanto, la guerra continúa aunque haya desaparecido casi por completo de las grandes agendas informativas.

Esa guerra recuerda además una realidad geográfica y política fundamental: Marruecos no controla todo el Sáhara Occidental que reivindica como propio. Su control efectivo se concentra al oeste del muro militar, donde se encuentran las principales ciudades, la costa atlántica y buena parte de los recursos naturales explotados. Al este permanece territorio saharaui fuera de su control efectivo. El muro no es una frontera internacional: es una línea militar que divide sobre el terreno un territorio cuyo proceso de descolonización continúa pendiente.

La contradicción resulta todavía más evidente porque Marruecos no controla el territorio situado al este del muro, pero sí proyecta sobre él su fuerza militar. Naciones Unidas ha registrado presuntos ataques con drones del Ejército marroquí al este del muro y ha investigado sobre el terreno algunos de esos incidentes. También ha documentado fuego de artillería marroquí en esa zona. Es decir: Marruecos no administra esa parte del Sáhara Occidental, pero sus drones y su artillería pueden alcanzarla y atacarla.

La guerra hace visible así algo que la diplomacia suele difuminar. Marruecos mantiene mediante una enorme infraestructura militar el control de la parte occidental del Sáhara Occidental, la más poblada y económicamente aprovechable, donde se concentran las principales ciudades, la costa, la pesca y los fosfatos de Bu Craa. Marruecos consolidó mediante el muro el control militar de la parte más poblada y rica en recursos, que continúa explotando, mientras una parte del territorio permanece fuera de su control y bajo control saharaui. Una cuestión que abordábamos ayer al analizar quién paga el coste ambiental de explotar los recursos naturales de un territorio ocupado

Al otro lado del muro existe territorio saharaui que Rabat no controla. La reivindicación marroquí de soberanía sobre la totalidad del Sáhara Occidental no coincide, por tanto, ni siquiera con la realidad de su control efectivo sobre el terreno.

Conviene mantener también clara otra distinción que demasiadas veces se pierde en los titulares. El Frente POLISARIO no es el Ejército saharaui ni una entidad armada. Es el movimiento de liberación nacional y representante del pueblo saharaui en el proceso de descolonización. Las operaciones militares corresponden al Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS). Hablar indistintamente de que «el POLISARIO bombardea» o «el POLISARIO ataca» confunde dos realidades diferentes.

Todo ello adquiere especial significado después de la reunión celebrada esta semana en Nueva York entre Estados Unidos, Israel y Marruecos. Mientras se habla de embajadas, inversiones, vuelos, cooperación estratégica y autonomía, sobre el terreno permanece abierta una confrontación armada que esas declaraciones no han resuelto. Israel y Marruecos abrirán embajadas tras una cumbre con Estados Unidos que vuelve a situar al Sáhara Occidental en el acuerdo. Y permanece también el muro: la evidencia física de que Marruecos no consiguió extender su control efectivo a la totalidad del Sáhara Occidental.

No hace falta presentar cada acción del Ejército saharaui como una gran ofensiva ni afirmar que está cambiando el equilibrio militar para comprender su significado. La guerra sigue recordando que la ocupación marroquí no abarca todo el Sáhara Occidental. Marruecos consolidó mediante el muro el control militar de la parte más poblada y rica en recursos, que continúa explotando, mientras una parte del territorio permanece fuera de su control y bajo control saharaui. El muro pudo detener y consolidar territorialmente el avance marroquí, pero no resolvió la descolonización ni convirtió la ocupación en soberanía.

Esa continúa siendo la cuestión que ninguna embajada, reconocimiento bilateral o acuerdo estratégico puede hacer desaparecer: quién tiene derecho a decidir el futuro del Sáhara Occidental, de su territorio y de sus recursos naturales.

Fuente: Naciones Unidas — Informe del Secretario General sobre la situación relativa al Sáhara Occidental (S/2025/612).

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