Sáhara Occidental, la semana que viene: Naâma Asfari, Argelia, la nacionalidad y ‘La Odisea’

La vida del preso político saharaui no puede esperar; Pedro Sánchez viaja a Argelia con las consecuencias de su giro sobre el Sáhara como trasfondo; el Congreso retoma la ley de nacionalidad; la infancia saharaui disfruta de Vacaciones en Paz; y la protesta contra el rodaje de Christopher Nolan en Dajla ocupada continúa después del estreno.

Activistas ante un cine de Madrid denuncian el rodaje de La Odisea en Dajla ocupada, junto al cartel de la película de Christopher Nolan

La semana que comienza volverá a colocar al Sáhara Occidental en escenarios muy distintos: una cárcel marroquí, el Congreso de los Diputados, las relaciones entre España y Argelia, las familias que participan en Vacaciones en Paz y las salas donde acaba de estrenarse La Odisea. Son asuntos diferentes, pero todos remiten a una misma realidad: la ocupación sigue condicionando vidas, decisiones políticas, relaciones diplomáticas y productos culturales mientras la comunidad internacional evita afrontar la raíz del problema.

En medio de esa agenda existe una prioridad que no admite demoras. El preso político saharaui Naâma Asfari supera los cuarenta días en huelga de hambre y su estado de salud ha provocado nuevas advertencias de organizaciones saharauis y europeas de derechos humanos. Las demás cuestiones tienen calendarios parlamentarios, agendas diplomáticas o campañas de difusión, pero la resistencia física de Asfari no puede quedar sometida al ritmo de los comunicados ni a la lentitud de las instituciones.

Naâma Asfari: una vida que no puede esperar

La huelga de hambre de Naâma Asfari no puede convertirse en una sucesión de declaraciones que aumentan de gravedad a medida que su organismo se debilita. Marruecos conoce perfectamente su situación y también la conocen los gobiernos europeos, Naciones Unidas y las organizaciones internacionales que llevan años denunciando las condiciones impuestas a los presos políticos saharauis.

Asfari fue condenado en el proceso contra el grupo de Gdeim Izik, marcado por las denuncias de torturas, confesiones obtenidas bajo coacción y ausencia de garantías judiciales. Su protesta actual no es un episodio aislado, sino la consecuencia de años de encarcelamiento, dispersión, aislamiento familiar y vulneración continuada de derechos. El seguimiento de su estado debe ocupar el centro de la atención durante los próximos días, acompañado de una exigencia concreta: atención médica independiente, contacto con su familia y una intervención internacional antes de que sea demasiado tarde.

➡️ Crece la presión internacional para salvar a Naâma Asfari tras más de cuarenta días de huelga de hambre.

Sánchez llega a Argelia con el gas en la agenda y el Sáhara en el origen de la crisis

Pedro Sánchez viajará este lunes a Argelia con el objetivo de reforzar la cooperación energética, favorecer nuevos acuerdos empresariales y escenificar la recuperación de una relación bilateral deteriorada desde 2022. El gas ocupará el centro de la visita, junto con las inversiones en infraestructuras, energía, agua y alimentación.

Sin embargo, la crisis que ahora se pretende cerrar no nació por una discrepancia comercial. Comenzó cuando el presidente español respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental y rompió con la posición mantenida durante décadas por España. Argelia suspendió entonces el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación, y las relaciones políticas y económicas quedaron seriamente afectadas.

El Sáhara Occidental no aparece entre los asuntos principales anunciados para el encuentro, pero seguirá presente como trasfondo inevitable. España pretende recuperar plenamente su relación estratégica con Argelia sin revisar la decisión que provocó la ruptura y sin asumir que continúa teniendo una responsabilidad histórica y política en la descolonización pendiente del territorio.

➡️ Sánchez viaja a Argelia con el gas en la agenda y el Sáhara Occidental como trasfondo.

La ley de nacionalidad avanza mientras España vuelve a encontrarse con la infancia saharaui

El jueves 23 de julio, la Comisión de Justicia del Congreso retomará la proposición de ley destinada a facilitar la nacionalidad española a las personas saharauis nacidas bajo administración española y a sus descendientes. Después de más de un año paralizada, la iniciativa ha superado la fase de ponencia y llega al dictamen con posibilidades de salir adelante.

El avance no permitirá, sin embargo, una aprobación inmediata. La votación definitiva del Pleno quedará previsiblemente para septiembre, salvo que se convoque una nueva sesión extraordinaria, y después todavía deberá continuar su tramitación en el Senado. La ley avanza, pero el reconocimiento de una responsabilidad histórica de España vuelve a quedar aplazado.

La reciente presencia en el Congreso de niñas y niños participantes en Vacaciones en Paz recordó que la causa saharaui no se limita a debates legislativos o diplomáticos. Cada verano, el programa permite que menores procedentes de los campamentos de población refugiada puedan alejarse durante unas semanas de las temperaturas extremas, acceder a revisiones médicas y disfrutar de algo tan elemental como el derecho a jugar, descansar y vivir su infancia.

Detrás de cada llegada existe un enorme trabajo de las asociaciones solidarias, las delegaciones saharauis, los equipos de coordinación y las familias de acogida. Vacaciones en Paz no resuelve el exilio ni sustituye la solución política que se debe al pueblo saharaui, pero protege a su infancia, crea vínculos duraderos y recuerda a la sociedad española por qué esos niños y niñas viven desde su nacimiento en campamentos de población refugiada.

➡️ El Congreso retoma la ley de nacionalidad saharaui, pero su aprobación queda para septiembre.

‘La Odisea’: el estreno no cierra la polémica

El estreno de La Odisea no ha terminado con la denuncia por el rodaje realizado en Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado. Las activistas que se movilizaron en Madrid, los llamamientos al boicot y el comunicado del Grupo de Trabajo Saharaui sobre Recursos Naturales y Cuestiones Jurídicas han conseguido que la película llegue a las salas acompañada por una pregunta que Universal Pictures y Christopher Nolan continúan sin responder: por qué una gran producción internacional aceptó trabajar en un territorio ocupado bajo autorización y apoyo logístico marroquíes.

La protesta ha logrado romper parcialmente el relato que pretendía presentar Dajla como un simple paisaje cinematográfico. Marruecos facilita la entrada de actores, productores y equipos de Hollywood mientras impide o dificulta el acceso de periodistas, juristas, parlamentarios y observadores de derechos humanos. Al mismo tiempo, los periodistas, activistas y cineastas saharauis sufren vigilancia, intimidación y represalias por tratar de contar lo que ocurre en su propia tierra.

➡️ Activistas llaman en Madrid al boicot de ‘La Odisea’ por su rodaje en el Sáhara Occidental ocupado.

Naâma Asfari, la visita a Argelia, la ley de nacionalidad, Vacaciones en Paz y la polémica cinematográfica no son episodios desconectados. El primero muestra el coste humano de la represión; el viaje de Sánchez recuerda las consecuencias del abandono español; la ley enfrenta al Congreso con una deuda histórica; la acogida de la infancia saharaui convierte la solidaridad en compromiso cotidiano; y La Odisea revela cómo la ocupación intenta normalizarse también mediante la cultura y el entretenimiento. La semana comienza con todos esos frentes abiertos, pero con una obligación inmediata por encima de los demás: impedir que la vida de Naâma Asfari se apague entre silencios, cálculos políticos y nuevas declaraciones de preocupación.