RESUMEN SEMANAL | Semana 27: la nacionalidad saharaui abre una nueva fase política

Del 29 de junio al 5 de julio de 2026 — Una semana marcada por la Ley de Nacionalidad Saharaui, la responsabilidad histórica de España, la presión internacional sobre Marruecos y la necesidad de seguir defendiendo el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui

La semana 27 ha tenido un eje político claro: la Ley de Nacionalidad Saharaui ha entrado en una fase decisiva y ha obligado a mirar de frente una cuestión largamente aplazada. No se trata solo de una reforma jurídica ni de un trámite parlamentario más. Se trata de una deuda histórica nacida en el Sáhara Español, de una responsabilidad que España nunca ha resuelto plenamente y de miles de personas saharauis que llevan décadas reclamando un reconocimiento que les fue negado por la forma en que se abandonó el territorio.

Durante estos días, el debate ha permitido aclarar algunas cuestiones esenciales. La primera es que el texto aprobado en ponencia mantiene el reconocimiento a personas nacidas en el Sáhara Occidental bajo administración española y abre también una vía para descendientes en primer grado. La segunda es que las enmiendas introducidas no eliminan el sentido de la ley, aunque plantean dudas prácticas, burocráticas y políticas que deberán seguir siendo observadas. La tercera es que la tramitación de esta iniciativa obliga ya a todos los grupos parlamentarios a fijar posición: apoyar la reparación o impedirla.

La ley no resuelve la descolonización pendiente del Sáhara Occidental. No sustituye el derecho de autodeterminación ni puede confundirse con una solución política al conflicto. Pero sí puede tener un valor reparador importante. Reconocer la nacionalidad a quienes quedaron atrapados por la retirada española no borra la responsabilidad histórica, pero empieza a poner nombre jurídico a una injusticia concreta. Por eso resulta tan importante defender la ley sin exagerar su alcance, pero también sin minimizar su significado.

La semana dejó además otra línea de fondo: Marruecos sigue intentando consolidar la ocupación mediante hechos consumados, presencia internacional y apropiación simbólica. La visita de representantes franceses a El Aaiún ocupado fue denunciada por el Gobierno saharaui como un acto hostil, porque este tipo de gestos no son neutrales. Cuando cargos extranjeros visitan territorios ocupados bajo paraguas marroquí, contribuyen a proyectar una falsa normalidad y a legitimar una situación contraria al derecho internacional.

Esa misma batalla por el relato apareció en torno al Mundial y a la utilización de símbolos saharauis dentro de la estrategia de proyección internacional de Marruecos. La ocupación no se limita al control del territorio. También intenta ocupar la imagen, apropiarse de referencias culturales, diluir identidades y presentar como propio lo que pertenece al pueblo saharaui. Frente a ello, resulta necesario seguir recordando que el Sáhara Occidental no es un decorado ni una provincia marroquí: es un territorio pendiente de descolonización.

La semana también permitió reforzar una idea que conviene no abandonar: la autodenominada “autonomía marroquí” no es una solución inevitable. Marruecos intenta presentar su propuesta como único camino posible, pero el derecho internacional sigue situando el núcleo del problema en el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. La presión política, diplomática y mediática puede cambiar de tono, pero no puede borrar el marco jurídico de fondo: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo.

Junto a la actualidad política, hubo espacio para la memoria. La pieza dedicada a Mahfud Ali Beiba recordó que la historia saharaui no se entiende solo a través de comunicados, resoluciones o negociaciones. También se entiende desde los vínculos personales, las relaciones institucionales, las conversaciones en Rabuni, los encuentros con el Consejo Nacional Saharaui y la memoria de quienes construyeron las instituciones de la República Árabe Saharaui Democrática en condiciones extraordinariamente difíciles.

También volvió a ocupar su lugar la solidaridad concreta de Vacaciones en Paz. La llegada de niños y niñas saharauis a Andalucía y a otros territorios del Estado español recuerda cada verano que la causa saharaui no es una abstracción diplomática. Es infancia refugiada, familias de acogida, cuidados, revisiones médicas, vínculos afectivos y compromiso sostenido durante décadas. En tiempos de ruido político, Vacaciones en Paz sigue siendo una de las expresiones más claras de solidaridad popular con el pueblo saharaui.

La conclusión de la semana es que el Sáhara Occidental ha vuelto a estar presente en varios planos a la vez: en el Congreso, en la memoria, en la solidaridad, en la denuncia del expolio, en la disputa simbólica y en la defensa del derecho internacional. Esa simultaneidad es importante. La causa saharaui no puede reducirse a un solo asunto, pero hay semanas en las que un tema permite ordenar todos los demás. Esta semana, ese tema ha sido la Ley de Nacionalidad Saharaui.

La perspectiva inmediata queda abierta. Habrá que seguir pendientes de la publicación del dictamen, de los plazos parlamentarios, de las posiciones de los grupos y de los intentos de confundir, minimizar o bloquear la ley. Pero también habrá que mantener el foco en lo esencial: la nacionalidad puede reparar una parte de la deuda española, pero la deuda mayor sigue siendo política, histórica y jurídica. España no puede seguir mirando al Sáhara Occidental como si su responsabilidad hubiera terminado en 1975.

La semana 27 deja, por tanto, una tarea clara: explicar, sostener y no dejar que el debate se desvíe. Defender la Ley de Nacionalidad Saharaui no significa olvidar la autodeterminación. Significa recordar que toda reparación concreta importa cuando un pueblo lleva más de cincuenta años esperando justicia.


Contenidos que marcaron la semana

Ley de Nacionalidad Saharaui
La serie de análisis sobre el texto aprobado en ponencia, las enmiendas, los descendientes y la responsabilidad histórica de España fue el eje principal de la semana.

Francia, Marruecos y El Aaiún ocupado
La visita de representantes franceses a territorio ocupado volvió a poner sobre la mesa la legitimación internacional de la ocupación marroquí.

Mahfud Ali Beiba y la memoria saharaui
La memoria visual permitió recuperar una figura central de la historia política saharaui y una relación personal e institucional significativa.

Vacaciones en Paz 2026
La llegada de niños y niñas saharauis recordó la dimensión humana, familiar y solidaria de una causa que sigue viva en muchos pueblos y ciudades.

Marruecos, el Mundial y la apropiación simbólica
El debate sobre los símbolos saharauis mostró que la ocupación también se libra en el terreno de la imagen, la cultura y el relato internacional.