RESUMEN SEMANAL | Nacionalidad saharaui, militarización y descolonización pendiente: la semana que volvió a ordenar el mapa del Sáhara Occidental

Semana 26 · 2026: Nacionalidad saharaui, militarización y descolonización pendiente

Empezamos la semana mirando atrás para entender mejor dónde estamos. La semana 26 de 2026 ha dejado tres claves que no conviene separar: la Ley de Nacionalidad Saharaui, la creciente militarización del conflicto y la descolonización pendiente del Sáhara Occidental.

La semana 26 de 2026 ha dejado una fotografía muy clara de la situación general del Sáhara Occidental: mientras el pueblo saharaui sigue reclamando derechos básicos vinculados a su historia, su identidad y su territorio, las grandes potencias y los Estados implicados continúan moviéndose entre la geopolítica, la ambigüedad diplomática y los intereses estratégicos.

No ha sido una semana marcada por una sola noticia, sino por varias líneas de fondo que se cruzan entre sí. La más visible, al menos en España, ha sido el avance de la Ley de Nacionalidad Saharaui. La aproximación entre Sumar y el PSOE y la previsión de que el Congreso pueda votar la iniciativa el próximo 23 de julio han devuelto al primer plano una reivindicación histórica: el reconocimiento de derechos a los saharauis nacidos bajo administración española y a sus descendientes.

La cuestión no es menor. La nacionalidad saharaui no puede abordarse como un simple expediente jurídico o como una concesión administrativa. Remite directamente a la responsabilidad histórica de España en el Sáhara Occidental, a una descolonización que nunca fue culminada y a las consecuencias humanas de una retirada que dejó a miles de personas en una situación de desprotección, exilio y pérdida de derechos.

Por eso, las dos entradas sobre la Ley de Nacionalidad Saharaui han estado entre las más leídas de la semana. No solo porque haya una expectativa concreta sobre su tramitación parlamentaria, sino porque muchas personas saharauis y solidarias perciben esta iniciativa como un posible primer paso para saldar una deuda que sigue abierta desde 1975. La ley no resuelve el conflicto, pero sí puede reconocer una parte de la verdad histórica que durante demasiado tiempo ha sido ignorada.

La segunda gran línea de la semana ha sido la dimensión internacional y militar del conflicto. La entrada dedicada al papel de Estados Unidos y Marruecos en África ha mostrado hasta qué punto el Sáhara Occidental ocupado sigue siendo una pieza dentro de un tablero mucho más amplio. La militarización, los acuerdos de defensa, la cooperación estratégica y la utilización del territorio ocupado como plataforma de proyección regional no son elementos secundarios: forman parte del modo en que Marruecos intenta consolidar hechos consumados sobre el terreno.

En ese contexto también se entiende el interés que ha despertado el análisis firmado por Victoria G. Corera sobre Estados Unidos, Argelia y el Sáhara Occidental. La idea de que ninguna solución duradera puede ignorar a Argelia no significa convertir el conflicto en una disputa bilateral entre Marruecos y Argelia, como pretende la propaganda marroquí. Significa reconocer que cualquier salida realista debe tener en cuenta el equilibrio regional, la seguridad en el Magreb y, sobre todo, el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

La semana ha confirmado además que el conflicto no puede reducirse a una cuestión diplomática. El testimonio de Jalil Abdelaziz, al recordar la muerte de su hermano en combate y afirmar que el pueblo saharaui sigue resistiendo, volvió a recordar una realidad que muchos actores internacionales prefieren evitar: desde noviembre de 2020 hay una guerra activa en el Sáhara Occidental. Una guerra de baja visibilidad mediática, pero con consecuencias humanas, políticas y militares muy reales.

Otra de las entradas destacadas fue el análisis del informe de CEAR 2026, que permite situar el drama saharaui en una perspectiva más amplia: expulsión, refugio, ocupación y transformación demográfica del territorio. El pueblo saharaui no solo fue obligado a abandonar su tierra. También ha visto cómo el territorio ocupado era sometido a una política sostenida de control, explotación de recursos, asentamiento de población y alteración de su realidad social.

Esa misma lógica aparece en la entrada dedicada al turismo en el Sáhara Occidental ocupado. Marruecos intenta presentar ciudades como Dajla o El Aaiún como destinos turísticos normalizados, desconectados de la ocupación, de la represión y de la ausencia de autodeterminación. Pero el turismo no puede borrar el estatuto jurídico del territorio. Un territorio pendiente de descolonización no se convierte en normal por aparecer en folletos, ferias o campañas de promoción.

También tuvo un papel importante la lectura sobre el Comité de los 24 de Naciones Unidas. Mientras el Sáhara Occidental siga en la agenda del Comité Especial de Descolonización, la cuestión seguirá siendo lo que siempre ha sido: un proceso de descolonización inconcluso. Esa realidad jurídica choca frontalmente con los intentos de Marruecos de presentar el conflicto como cerrado o de reducirlo a una negociación sobre autonomía bajo soberanía marroquí.

Vista en conjunto, la semana deja una conclusión clara. El Sáhara Occidental se mueve hoy en varios planos al mismo tiempo: el plano jurídico de la descolonización, el plano político de la responsabilidad española, el plano militar de una guerra reabierta, el plano humanitario del refugio y el plano geoestratégico de una región cada vez más disputada.

Pero todos esos planos conducen a la misma cuestión central: el pueblo saharaui sigue sin poder ejercer su derecho a la autodeterminación. Esa es la raíz del conflicto. Ni la militarización marroquí, ni el turismo en territorio ocupado, ni los cálculos de Washington, Madrid o Rabat pueden sustituir una solución basada en el derecho internacional.

La semana 26 de 2026 no ha traído una respuesta definitiva. Pero sí ha mostrado algo importante: cuando se observan juntas las noticias más leídas, aparece con claridad el mapa real del conflicto. Nacionalidad, guerra, refugio, turismo, Estados Unidos, Argelia, Naciones Unidas y responsabilidad española no son asuntos aislados. Son piezas de una misma historia: la de un pueblo que sigue esperando justicia y la de una descolonización que España, Marruecos y la comunidad internacional siguen sin cerrar.

Lo más leído de la semana

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TEMA DEL DÍA | El informe de CEAR 2026 que explica cómo el pueblo saharaui fue expulsado de su tierra mientras cambiaba la población del Sáhara Occidental.

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