Una frontera mal descrita, un mapa que borra un territorio o una traducción que cambia una palabra pueden parecer detalles. En el Sáhara Occidental sabemos desde hace mucho tiempo que no lo son.
EL OBSERVADOR SAHARAUI en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL | 14 de agosto de 2026
Hay días en los que la actualidad no viene marcada por una gran decisión diplomática, sino por algo aparentemente más pequeño: cómo se cuentan las cosas. Dónde situamos una frontera, qué territorio dibujamos dentro de otro, qué palabras atribuimos a un dirigente o qué parte de la memoria decidimos conservar. En el Sáhara Occidental, donde medio siglo de hechos consumados ha ido acompañado también de una batalla por imponer determinadas palabras y determinados mapas, esas cuestiones nunca son secundarias.
Ayer lo vimos con Ceuta y Melilla. Decir que ambas ciudades están «geográficamente en Marruecos» no es una descripción neutral: están en África y limitan con Marruecos. La diferencia entre continente, frontera y soberanía resulta elemental, pero cobra especial importancia precisamente ahora, cuando Ceuta vuelve a estar en el centro de la tensión fronteriza. Y resulta imposible no reconocer un mecanismo parecido al que durante décadas ha intentado presentar el Sáhara Occidental como si su integración en Marruecos fuese simplemente una realidad geográfica.
Las palabras importan también cuando se convierten en citas. El vídeo de Brahim Ghali que circula estos días es un buen ejemplo. El presidente saharaui habló realmente en Boumerdès de España, mencionó Ceuta y denunció lo que considera el expansionismo marroquí, pero algunos textos incorporados posteriormente al vídeo resumen o alteran sus palabras. Hemos vuelto al original árabe para distinguir lo que dijo de lo que después se ha puesto en su boca.
👉 ¿Qué dijo realmente Brahim Ghali sobre Ceuta, España y el expansionismo marroquí?
La misma necesidad de precisar aparece cuando hablamos de África. Marruecos desarrolla una intensa política exterior en el continente, pero Marruecos no es África. La República Saharaui comparte con Rabat la condición de miembro de la Unión Africana, y reducir toda una política africana a la relación con la monarquía marroquí supone ignorar tanto la diversidad del continente como una realidad institucional que Rabat no ha conseguido eliminar.
Y hay también una batalla contra el olvido. En el centenario del nacimiento de Fidel Castro, la República Saharaui recordó ayer una relación con Cuba que para generaciones de saharauis no pertenece únicamente a los archivos diplomáticos: está ligada a la educación, la sanidad y la formación de miles de jóvenes que pasaron por la isla y después pusieron esos conocimientos al servicio de su pueblo.
👉 Fidel Castro y el Sáhara Occidental: por qué la República Saharaui habla de «eterna gratitud»
Mientras tanto, EL OBSERVADOR SAHARAUI sigue la Universidad de Verano de Boumerdès, donde las últimas sesiones han colocado precisamente en primer plano la diplomacia, los derechos humanos, los recursos naturales, el derecho internacional y algo especialmente significativo: la construcción del relato digital sobre el Sáhara Occidental y la necesidad de disputar también ese espacio de información y desinformación. La ACTUALIDAD SAHARAUI reúne además las principales noticias publicadas durante la jornada.
No todo se decide en una mesa de negociación. También se decide qué palabras terminan aceptándose, qué fronteras se dibujan, qué hechos se recuerdan y qué relato acaba pareciendo normal.
Por eso explicar bien el Sáhara Occidental sigue siendo parte de la misma tarea: llamar a cada cosa por su nombre para que cincuenta años de ocupación, exilio y descolonización pendiente no terminen convertidos en una simple cuestión de vocabulario.